Izquierda Unida se transforma ante el nuevo escenario electoral

Izquierda Unida ha puesto en marcha los cambios que la militancia demandaba, debido a un próximo escenario electoral con nuevas oportunidades y a la irrupción de Podemos.
El coordinador general de IU, Cayo Lara (i) y el recientemente dimitido Willy Meyer, cabeza de lista en las europeas valorando los resultados de las eEl coordinador general de IU, Cayo Lara (i) y el recientemente dimitido Willy Meyer, cabeza de lista en las europeas valorando los resultados de las elecciones. EFE/Archivo/Chema Moya

María López 

Aunque la dimisión del eurodiputado Willy Meyer se debió a que era poseedor de un fondo de pensiones del Parlamento Europeo administrado por una SICAV luxemburguesa -sociedad que tributa al 0,01%- su renuncia ha sido la respuesta a la presión por renovar Izquierda Unida, algo que la militancia cree urgente tras los comicios europeos.

Pese a los buenos resultados de IU -que triplicaron los de las europeas de 2009 hasta sumar 6 eurodiputados- la fuerte irrupción de Podemos dio la razón a la militancia que luchaba por acercar IU al votante post 15-M. 

Izquierda Unida interpreta que existe un espacio electoral donde una mayoría social apuesta por el cambio y por ello la coalición de partidos ha comenzado a implementar transformaciones y el coordinador federal, Cayo Lara, ha hecho una apuesta firme por un proceso de primarias que rechazaba pocos meses antes.

Dimitido Meyer y con la idea de la ruptura generacional contagiándose a todos los partidos, el diputado Alberto Garzón y el proyecto político que representa han sido los grandes beneficiados de estos aires de ruptura.

Garzón se encargaba desde hace meses de trazar nuevos caminos para IU, y en el consejo político federal de pasado 26 de mayo se le reconoció importancia en el aparato del partido. Según expresó Cayo Lara, se le encomienda la tarea de pensar “un proyecto de país para las nuevas generaciones y no para las nuevas elecciones”. 

Además de la apuesta por primarias, IU aboga por abordar nuevas metodologías de participación política, la rendición de cuentas por parte de los cargos públicos y la revocación de cargos públicos.

Todas estas propuestas conectan con reivindicaciones como la de que la democracia no puede limitarse a votar cada cuatro años o la de que el voto no es un cheque en blanco. 

Y en ese proyecto, la convergencia con otras fuerzas políticas es clave, aunque parece que la postura no es configurar una sopa de letras -idea que rechaza también Podemos- sino organizar a las mayorías sociales que dicen identificar.

Garzón, como Pablo Iglesias, habla de emergencia social y audacia y ambos tienen como referente la apuesta por los contenidos comunes que viene defendiendo el exsecretario general de IU Julio Anguita con su mantra “programa, programa y programa”. 

En definitiva, el reto para Izquierda Unida es apostar por una “radicalidad democrática”, que acerque la formación a la calle y la aleje del PP o el PSOE, partidos que son vistos por muchos de sus votantes como origen del problema y no como parte de la solución.

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