Israel opta por la equidistancia respecto al independentista catalán

Pese a la petición española, las buenas relaciones y la inminente visita de Estado del presidente Reuvén Rivlin, Israel ha esquivado criticar al independentismo catalán, una postura que deriva de su política tradicional de no interferir y, quizás también, de su especial relación con Cataluña.
Las banderas españolas (izda.) y de Cataluña ondean en el Ayuntamiento de Batea (Tarragona). EFE/Archivo/Jaume SellartLas banderas españolas (izda.) y de Cataluña ondean en el Ayuntamiento de Batea (Tarragona). EFE/Archivo/Jaume Sellart

     Ana Cárdenes/EFE

El gobierno israelí tardó semanas en dar su valoración sobre el conflicto secesionista y, cuando lo hizo -tras peticiones de la Embajada de España para que apoyase la unidad- fue para señalar someramente que se trata de un asunto interno.
Cinco días después de la declaración unilateral de independencia, finalmente el Ministerio de Exteriores israelí señaló en un comunicado que “Israel espera que la crisis interna en España se resuelva rápida y pacíficamente y mediante un amplio consenso nacional”.
“Que hayan sacado esto con esta demora y de modo tan discreto indica que Israel no está interesada en ser parte del juego, ni tomar partido”, explica a Efe un exdiplomático israelí que sirvió en la Embajada en Madrid y conoce de cerca las relaciones.

“Es significativo que no se use la palabra ‘Cataluña’ y, también, que se hable de ‘amplio consenso nacional’, indicando que se espera que España arregle sus asuntos a través del acuerdo y no unilateralmente”, agrega esta fuente, que pidió el anonimato.
El corresponsal diplomático del diario Yediot Aharonot, Itamar Eichner, aseguró esta semana que tras la declaración de independencia “el Gobierno español presionó a Israel para que emitiera una condena. Funcionarios del Ministerio de Exteriores y del Consejo de Seguridad Nacional deliberaron largamente sobre la petición, y finalmente decidieron que Israel miraría desde la barrera”.

Explica que, detrás de la decisión está, “por un lado, que históricamente Israel tiene muy buenas relaciones con los catalanes, que han considerado al país un modelo como ejemplo de pueblo que logró con éxito la autodeterminación. La debilidad del movimiento de boicot (BDS) en Cataluña, en relación a España en su conjunto, y el hecho de que la mayoría de israelíes que viajan a España vayan a Barcelona, también influyó”.

Por otro lado, según este analista, “las autoridades israelíes están preocupadas por que la declaración de independencia de Cataluña cree un precedente que tenga ramificaciones en la esfera palestina” y, también, por que “apoyarla, aunque fuese implícitamente, pueda dañar las excelentes relaciones que tiene con el gobierno español”.
La toma de posición israelí a favor del referéndum de secesión kurdo, y su posterior fracaso, puede también haber influido en la cautela.

Lo cierto es que Israel mantiene históricamente una relación especial con Cataluña.
“Es la comunidad autónoma que más exporta a Israel, representa el 28,5% de las exportaciones”, explica a Efe José María Blasco, consejero comercial español en Tel Aviv, que añade que los intercambios comerciales entre España e Israel están “en un pico histórico” en el que juega un importante papel Cataluña, con exportaciones en 2016 por valor de 425 millones de euros.
Las autoridades israelíes han mantenido siempre buenas relaciones con los gobiernos autonómicos y con el nacionalismo catalán, especialmente con la antigua Convergència i Unió (CiU, actual PDeCAT).
El expresidente del Gobierno regional catalán Jordi Pujol (1980-2003) mostró siempre gran simpatía hacia el sionismo y fue en 1987 una de las principales autoridades españolas en visitar oficialmente Israel tras establecerse relaciones diplomáticas el año anterior.
Otro expresidente de esa comunidad autónoma, Artur Mas (2010-2016) viajó a Israel acompañado de una amplia delegación comercial en su primer año en la presidencia de Cataluña, en noviembre de 2013, y calificó el país de “ejemplo” y referente para el nacionalismo.
Pero la posición respecto a Israel entre el independentismo catalán actual no es unánime. Es declarado el antisionismo de la Candidatura de Unitat Popular (CUP), partido radical y antisistema que en muchos municipios ha apoyado la campaña de boicot contra Israel (BDS).
“Las relaciones Israel-Cataluña me parecen un laberinto. Hay demasiados elementos en juego. Está la amistad larga y el entendimiento entre catalanes e israelíes y también la mejora de relaciones de Israel con la España central, y al mismo tiempo una visión española muy propalestina sin ambages, apoyando el BDS”, dice a Efe Alberto Spektorovski, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv.
Para él, “Israel no tiene demasiado interés en que haya grandes cambios en Europa” y prefiere “mantener el statu quo” con España.
Con su postura ante la crisis, cuidadosamente medida, Israel trata de no dañar este vínculo especial ni perjudicar la relación con el Gobierno español, un equilibrio difícil y que puede deslucir la inminente visita de Estado. EFE

Etiquetado con: ,
Publicado en: Análisis