Islam Karímov, el cacique asiático que sometió a los integristas

El presidente de Uzbekistán, Islam Karímov, falleció a los 78 años de edad, según aseguró en Ankara el primer ministro turco, Binali Yilidirim.
El presidente de Uzbekistán, Islam Karimov.Efe-ARchivo/Yuri KochetkovEl presidente de Uzbekistán, Islam Karimov.Efe-ARchivo/Yuri Kochetkov

El presidente uzkebo que estaba hospitalizado desde pasado 27 de agosto, tras sufrir un accidente cerebrovascular, era un cacique abanderado de la lucha contra el integrismo islámico, objetivo por el que sacrificó los derechos humanos más básicos de su pueblo.
Admirador de Tamerlán, uno de los mayores conquistadores nómadas de la historia, Karímov ascendió a la dirección de ese país centroasiático, el más poblado de la región, en junio de 1989, liderazgo que conservó hasta su anunciado fallecimiento.
Karímov era ministro de Finanzas cuando fue promovido al cargo de primer secretario del Partido Comunista de Uzbekistán, entonces una de las quince repúblicas soviéticas.
Según la letra no escrita de la política uzbeka, Karímov nunca habría llegado al poder de no contar con el apoyo de uno de los dos clanes que dirigen ese país desde hace cientos de años, los de Tashkent y Samarkanda.
En diciembre de 1991 fue elegido primer presidente del Uzbekistán independiente y en 1995 convocó un plebiscito por el que prorrogó su mandato hasta 2000.
No contento con eso, convocó otra consulta popular en 2002 prolongando los mandatos presidenciales de cinco a siete años.
A partir de entonces, se proclamó ganador de todas las elecciones celebradas en el país: en 2000, en 2007 y, finalmente, en marzo de 2015. En la ultima cita electoral obtuvo, como siempre, más del 90 por ciento de los votos, y según la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa en esos comicios “no hubo espacio para la oposición”.
Desde su ascenso al poder, Karímov hizo especial énfasis en la instauración de un Estado laico, persiguiendo toda manifestación de fundamentalismo.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el líder uzbeko obtuvo carta blanca para reprimir a conciencia a los activistas islámicos, sin hacer distinciones entre moderados y radicales.
Según organizaciones de derechos humanos, miles de disidentes musulmanes se encuentran en las cárceles uzbekas, donde son sistemáticamente torturados.Efe/Doc

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Publicado en: Obituarios