Ingeniería parlamentaria en busca de presupuestos para 2017

El Gobierno tendrá que desplegar sus mejores artes negociadoras para intentar sacar adelante los Presupuestos de 2017, cuya votación definitiva podría producirse pocos días después del Congreso que el PSOE celebra el 17 y 18 de junio, en el que ratificará a su nuevo líder.
El presdente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante una de sus intervenciones en la sesión del control al Gobierno. EFE/
Archivo/Chema MoyaEl presdente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante una de sus intervenciones en la sesión del control al Gobierno. EFE/ Archivo/Chema Moya

Carlos Moral

Una vez aprobado el techo de gasto y acordado con las comunidades autónomas el límite de déficit, la necesidad de aprobar las cuentas no es tan apremiante para el Ejecutivo, que además dispuso una subida de impuestos a final del pasado año con la que prevé recaudar 8.000 millones de euros.

Con esas medidas y contando con cumplir la previsión de crecimiento, el Gobierno espera reducir el déficit hasta alcanzar el objetivo marcado por la UE para 2017, un 3,1 %.

Sin embargo, los presupuestos establecen la hoja de ruta de gastos e ingresos del ejercicio, aunque sea de forma indicativa, y son un instrumento básico para que el Gobierno pueda implementar sus políticas, por lo que si no logra un acuerdo para aprobar unos nuevos y se ve obligado a prorrogar los del año anterior, se enfrentaría a importantes limitaciones.

A partir de mayo, el Gobierno tiene en su mano convocar nuevas elecciones, un escenario que, según las encuestas, le favorece pero que descarta el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aunque si el bloqueo se extendiera a la negociación de las cuentas de 2018 la vuelta a las urnas sería mucho más probable.

Para asegurarse de que los presupuestos de 2017 salen adelante lo ideal para el Gobierno sería conseguir el apoyo del PSOE, pero su tramitación va a coincidir con el proceso de primarias para elegir a su nuevo líder y la gestora que actualmente comanda el partido ya ha adelantado que no apoyará las cuentas del PP.

Tampoco parece muy probable que en junio un nuevo secretario general socialista recién nombrado vaya a decantarse por respaldar las cuentas del Gobierno.

Así que para alcanzar la mayoría suficiente para aprobar los presupuestos, los populares se van a ver obligados a un fino ejercicio de negociación a múltiples bandas. A priori, desde el PP se considera factible un acuerdo con Ciudadanos y Coalición Canaria, lo que sumaría 170 escaños, seis menos de los necesarios.

Para completar la mayoría, la primera opción del Gobierno son los cinco escaños de los nacionalistas vascos. La pasada semana empezó el diálogo entre Ejecutivo y PNV, que incluirá previsiblemente entre sus demandas el avance en las obras ferroviarias de alta velocidad -“Y” vasca- y la renegociación del Cupo -cantidad anual que paga el País Vasco al Estado por las competencias no transferidas-.

La negociación, que también podría abordar el asunto de la paz y la convivencia tras el fin del terrorismo de ETA, llega tras años de absoluto desencuentro entre las partes, pero el PNV cree que si el PP muestra “cintura política” hay margen para avanzar.

El acuerdo con el PNV, que reuniría 175 diputados, no garantiza al Gobierno la aprobación de las cuentas, pero le permitiría seguir adelante con su tramitación: si el resto de los partidos votan contra el proyecto gubernamental, el empate llevaría las cuentas a una comisión parlamentaria, donde los populares dispondrían de mayoría.

Posteriormente las cuentas volverían al pleno, lo que ocurriría ya en junio, y aquí el Gobierno necesitaría algún apoyo adicional en las votaciones, que se harían por apartados.

Además del PNV y excluyendo a los socialistas, otras alternativas del Gobierno son Nueva Canarias y el PdeCAT. Los canarios, que cuentan con un diputado, concurrieron a las elecciones generales en la lista del PSOE, aunque son una formación independiente.

El PDeCAT es heredero de Convergencia, una formación que en el pasado llegó a acuerdos de gobernabilidad tanto con el PP como con el PSOE, pero que ahora promueve la independencia de Cataluña y está radicalmente enfrentada con el Gobierno. Sin embargo, en función de cómo evolucione el contencioso soberanista, también podría convertirse en una opción.

Desde que llegó la democracia, los presupuestos se han prorrogado en España en cuatro ocasiones. Las dos primeras, 1978 y 1982, se terminaron aprobando en julio del año en curso. Las otras, 1995 y 2011, fueron seguidas por la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales.

El Gobierno ha establecido un calendario con normas y plazos para la elaboración de los Presupuestos para 2017 y el 3 de marzo es la fecha límite para que los Ministerios manden sus propuestas. EFE

 

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