Un independentista de toda la vida al frente de la policía catalana

El próximo 1 de octubre será de máxima importancia el papel de la policía autonómica catalana, los Mossos d'Esquadra. En caso de que el gobierno de la Generalitat siga adelante con la consulta anunciada para esa fecha sin la autorización del Estado, es previsible que el Gobierno central recurra ante el Tribunal Constitucional (TC), el máximo intérprete de la Constitución Española, la ley más importante de España.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), saluda al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido (c), ante el exconseller de Interior, JordEl presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), saluda al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido (c), ante el exconseller de Interior, Jordi Jané (i). EFE/Archivo/Andreu Dalmau

 

Rita Cadillach

 

Entonces, si el alto tribunal español ordena impedir la votación y, por ejemplo, confiscar las urnas, el cuerpo policial encargado de hacer cumplir la sentencia es la policía autonómica, ya que tiene atribuidas las competencias de policía judicial.
Otro escenario posible es que el Estado tome el control de la policía catalana, que depende de la Generalitat, haciendo uso de una ley que se aprobó en la anterior legislatura –Ley 36/2015, de Seguridad Nacional– y que contempla que “la declaración de situación de interés para la Seguridad Nacional supondrá la obligación de las autoridades competentes de aportar los medios humanos y materiales necesarios que se encuentren bajo su dependencia, para la efectiva aplicación de los mecanismos de actuación”.
Aquí es dónde aparece una disyuntiva que aún no tiene respuesta: ¿Qué harán los Mossos d’Esquadra si se les ordena cerrar los colegios electorales?. ¿Obedecerán al TC o a su director, que depende de la Generalitat?. La tibieza del hasta hace pocos días consejero de Interior, Jordi Jané, al respecto, ha sido uno de los factores que han propiciado su cese, al que ha seguido la dimisión del director de la policía catalana, Albert Batlle, y la renuncia de otros altos cargos del departamento.
El relevado titular de Interior se había mostrado siempre dialogante con el gobierno español y había defendido la neutralidad de la policía autonómica porque su papel es, en palabras suyas, “cumplir y hacer cumplir la Ley”.
Sin embargo, su sucesor, Joaquim Forn, ha roto con el talante conciliador de su predecesor que mantenía una buena relación con el Ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido. Independentista “de piedra picada”, el nuevo consejero aseguró en una de sus primeras intervenciones tras asumir el cargo que los Mossos d’Esquadra “facilitarían” la votación pasara lo que pasara.

A los pocos días, el director de este cuerpo policial, Albert Batlle, abandonó el cargo y dijo que se trataba de una “dimisión política”. Su sucesor, Pere Soler, es un independentista de toda la vida, con lo que sigue la línea de todos los cambios de los últimos quince días en la Generalitat.

Se apartan los grises y se apuesta por el blanco o negro. Al nombramiento de Soler, que había sido responsable de las prisiones catalanas, le siguieron las primeras peticiones de dimisión.
El motivo son una serie de mensajes que el nuevo director de los Mossos publicó en las redes sociales en los que increpaba a los partidos políticos contrarios a la independencia o de la oposición, e incluso aseguraba que todos los españoles “dan pena”.
La llegada del nuevo director también ha inquietado a los sindicatos policiales, que han pedido quedar al margen de la pugna política y han recordado que su papel es proteger a todos los catalanes, y hacer cumplir la legalidad vigente. EFE

 

 

 

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Publicado en: Análisis