El Independentismo trabaja en nuevo gobierno con el horizonte de dos semanas

Esta semana se han cumplido dos meses desde las elecciones del 21 de diciembre que el Gobierno de Mariano Rajoy convocó en virtud del artículo 155 de la Constitución, aplicado tras la declaración unilateral de independencia para intervenir la autonomía catalana.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), saluda al vicepresidente y conseller de Economía, Oriol Junqueras, en el pleno Parlament, mieEl presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (d), saluda al vicepresidente y conseller de Economía, Oriol Junqueras, en el pleno Parlament, mientras los diputados de Junts pel Sí (JxS) le aplauden tras anunciar que el próximo mes de septiembre se someterá a una moción de confianza.EFE

 

Marta Vegoñós 

 

Más de sesenta días que solamente han servido para evidenciar las diferencias dentro del independentismo, que revalidó la mayoría absoluta en los comicios pero aún no ha alcanzado un acuerdo para formar un nuevo gobierno para la Generalitat.

Sin embargo, los dos principales partidos de este movimiento, Junts per Catalunya (JxCAT) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), se han marcado el horizonte de dos semanas para poner fin a la actual situación de desgobierno.

El principal escollo lo sigue encarnando la figura de Carles Puigdemont, que encabezaba la lista independentista más votada, la de JxCAT. El expresidente se halla en Bruselas desde finales de octubre y pesa sobre él una orden de detención en España por su implicación en la declaración unilateral de independencia. Por este mismo motivo, el líder de ERC, Oriol Junqueras, lleva más de cien días en prisión preventiva.

La situación legal de Puigdemont, que no puede pisar el territorio español sin ser detenido, impide que el Parlament le pueda investir tal y como establece el reglamento de la cámara catalana; es decir, presencialmente.

Los partidos independentistas barajan desde el primer día la posibilidad de investir a Puigdemont de forma telemática, pero tanto los letrados de la cámara como el propio Tribunal Constitucional (TC) se han posicionado en contra de esta opción.

Ante estas advertencias, el presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), descartó desoir a los abogados para evitar consecuencias penales para él mismo, el resto de miembros de la Mesa -el órgano encargado de ordenar el trabajo parlamentario- y otros parlamentarios que se hallan en libertad bajo fianza por haber participado en la declaración de la pasada legislatura y entrarían directamente en prisión si vuelven a desobedecer al alto tribunal.

Para poder investir al expresidente a distancia sin vulnerar la ley, el grupo de JxCAT ha planteado que se modifique la Ley de Presidencia para incluir esta opción. La propuesta para modificar esta norma está en el registro del Parlament pendiente de que el republicano Torrent dé luz verde a su tramitación.

El aplazamiento de esta decisión durante dos semanas consecutivas ha provocado aún más tiranteces entre las dos formaciones mayoritarias: JxCAT reprocha a los republicanos sus reparos y ERC pide calma hasta que los letrados no se manifiesten sobre esta opción.

Con todo, el escenario más probable es el de que, finalmente, se acabe invistiendo presidente de la Generalitat a un candidato alternativo. Uno de los nombres que más han sonado es el del activista independentista y número 2 de la lista de JxCAT, Jordi Sànchez, que, al igual que el activista social Jordi Cuixart, lleva más de cuatro meses en prisión por, supuestamente, haber instigado el asedio a la Guardia Civil los días 20 y 21 de septiembre ante la Conselleria de Economía mientras la benemérita efectuaba un registro.

Como contrapartida al nombramiento de Sànchez, a Puigdemont se le investiría de forma simbólica en Bruselas. La fecha para el desenlace del embrollo, la semana del 5 de marzo.

La CUP, por libre 

JxCAT y ERC están negociando básicamente de forma bilateral, pero necesitan los tres diputados de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) para sumar la mayoría absoluta. Esta formación, que representa la izquierda radical, ya ha advertido de que no participará en ningún pleno de investidura en la que el candidato no sea Puigdemont, ya que entienden que es a quién escogió la ciudadanía.

Además, alertan de que tampoco le darán el “sí” si no se compromete a “implementar la república” y seguir con la vía unilateral empezada en la anterior legislatura. Así las cosas, han pedido a sus compañeros del bloque independentista que primero se pongan de acuerdo entre ellos y que después les hagan llegar una propuesta firme. EFE 

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