El independentismo espera un gesto de Sánchez para abrir una nueva etapa

La llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa ha supuesto un halo de esperanza entre muchos independentistas, que observan con lupa los primeros pasos del flamante presidente del Gobierno, a la espera de un gesto que pueda significar la apertura de una nueva etapa en el conflicto catalán.
El presidente del Parlament, Roger Torrent (c), durante una  reunión con la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (2i), en el marco de sus encuentroEl presidente del Parlament, Roger Torrent (c), durante una reunión con la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (2i), en el marco de sus encuentros para forjar un "frente democrático por los derechos y las libertades", el pasado mes de mayo. EFE/Archivo/ Quique García

 

Marta Vergoñós

 

El recelo con que aguardan bebe de las desilusiones del pasado, pues son muchos quienes a día de hoy recuerdan la ya histórica frase del último socialista que lideró un Ejecutivo español. “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”, dijo José Luis Rodríguez Zapatero en 2003, en relación a la ley marco autonómica cuya modificación se negociaba en lel Senado.

Una de las muestras de buena voluntad que le han reclamado desde diferentes sectores es el acercamiento de los presos soberanistas a cárceles catalanas para que estén más cerca de sus familias. Lo han pedido tanto los independentistas como el espacio de los ‘comunes’, que son soberanistas no independentistas, y cuya cara más famosa es la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Pero el acercamiento de los presos no depende solo del Gobierno. Aunque lo pida Instituciones Penitenciarias, que depende del Ministerio del Interior, la decisión última corresponde al juez instructor, en este caso al magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Una vez haya juicio, la decisión recaería en el tribunal. Con todo, cabría esperar algún paso en esta dirección por parte del Ejecutivo de Sánchez.

Otro gesto que exigen los partidos independentistas es que se ponga fin al control de las finanzas de la Generalitat, una demanda que no está claro que vaya a tener respuesta positiva. La semana pasada se levantó el artículo 155 de la Constitución y se puso fin a la intervención general de la administración catalana, pero el Ejecutivo de Mariano Rajoy decidió mantener el control financiero, que ya se impuso antes de la declaración unilateral de independencia. Pero Pedro Sánchez no parece estar dispuesto a ceder en este punto.

Lo que sí que se ha podido apreciar desde un primer momento ha sido un cambio en el tono en los mensajes que vuelan entre Madrid y Barcelona. Si la semana pasada era Sánchez quien tendía la mano durante la moción de censura, ahora ha sido el presidente catalán, Quim Torra, quien ha respondido urgiendo al diálogo. Eso sí, sin una “rendición” previa.

Aunque la amabilidad de las palabras no se haya concretado en ningún hecho tangible, es remarcable dada la situación anterior, en que la escalada verbal parecía no tener límites, sobre todo desde que Ciudadanos endureció su postura respecto a Cataluña. De hecho, el nuevo escenario, abierto a la negociación, ha dejado fuera de juego, aunque sea temporalmente, a Albert Rivera, que sigue apostando por aplicar de nuevo el artículo 155 de la Constitución, y por hacerlo con más dureza.

Pero no todo son buenas expectativas para el diálogo: el nombramiento de Josep Borrell como ministro de Exteriores ha encendido las alarmas de quienes avisan de que no se puede confiar en las buenas intenciones de Pedro Sánchez. Borrell, un veterano que ya tuvo cartera con Felipe González, ha sido muy crítico con el independentismo en los últimos meses, e incluso ha pronunciado discursos durante algunas manifestaciones promovidas por la plataforma antiindependentista Sociedad Civil Catalana (SCC).

Entre sus frases más polémicas, la siguiente sobre los líderes independentistas: “La han hecho muy gorda. Está bien eso de coser heridas, pero antes se tienen que desinfectar. Porque si las coses sin curar después se pudren. Se debe curar el cuerpo social, por eso hay que pasar el desinfectante y después, claro, se ha de coser”. Desde la Generalitat, Quim Torra ha considerado “una noticia pésima” este nombramiento. EFE

 

Etiquetado con: ,
Publicado en: Análisis