Imran Khan, del críquet al poder político en Pakistán

Imran Khan ganó las elecciones paquistaníes con la promesa de un "nuevo Pakistán", la lucha contra la corrupción y la mejora de la vida de los pobres, pero la grave situación económica y las acusaciones de fraude electoral se interponen en los planes del impredecible exjugador de críquet.
Imran Khan, durante un acto electoral de su partido. EFE/Archivo/Ilyas SheikhImran Khan, durante un acto electoral de su partido. EFE/Archivo/Ilyas Sheikh

Khan nació en 1952 en la capital del Punyab, Lahore, en el seno de una familia acomodada de origen pastún y, según explican sus múltiples biografías, su interés por el críquet surgió ya en su etapa escolar en algunos de los más prestigiosos centros del país.
Mostró buenas maneras como lanzador en el equipo de la universidad británica de Oxford, gozó de una exitosa carrera en el Reino Unido y culminó su trayectoria deportiva con la conquista en 1992 de la Copa del Mundo como capitán de Pakistán.
En los 21 años que lleva en política, Khan ha repetido un mensaje anticorrupción, mezclado con ataques contra las elites tradicionales y la promesa de crear un Estado del bienestar islámico, un concepto que no ha explicado en profundidad.
En esta campaña ha defendido la ley de la blasfemia, denunciada como arma contra las minorías en un país de mayoría musulmán, y ha remarcado que Estados Unidos debe abandonar Afganistán.
Su discurso político -con frases como “en 90 días acabaré con el terrorismo- ha sido tachado de populista por sus contrincantes y algunos analistas.
En 1996 fundó su partido, el Pakistán Tehreek-i-Insaf (PTI), con el que logró un solitario escaño en los comicios de 2002, controlados por el régimen militar de Pervez Musharraf.
Su mensaje populista fue tomando forma en la década siguiente y, aunque boicoteó los comicios de 2008, el PTI e Imran Khan fueron creciendo en seguidores y sus promesas de lucha contra la corrupción y críticas al gobierno de las elites fueron calando especialmente entre los jóvenes.
A pesar de su creciente popularidad, el resto de fuerzas no tomaron en serio a Khan hasta que a finales de 2011 reunió a casi 100.000 personas en un mitin en Lahore y anunció que su “tsunami” iba a arrasar en los siguientes comicios.
En las elecciones de 2013 se le consideró el único rival capaz de hacer frente a la Liga Musulmana de Pakistán (PML-N) de Nawaz Sharif.
El PTI logró sólo 28 escaños, frente a los 126 de la PML-N y los 33 del Partido Popular de Pakistán, pero se impuso en la provincia noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, en la frontera con Afganistán y poblada por pastunes.
En 2016 lideró las protestas tras la aparición de los Papeles de Panamá que desvelaron que tres de los cuatro hijos del primer ministro Nawaz Sharif tenían propiedades en Londres adquiridas de forma poco clara. EFE

Publicado en: Protagonistas