Identificada como Hasna Aitboulahcen una yihadista muerta en el asalto policial

La joven Hasna Aitboulahcen ha sido identificada oficialmente como uno de los tres muertos en el piso de yihadistas que la policía asaltó el miércoles en Saint Denis, en la periferia norte de París tras los atentados del 13 de noviembre que causaron 130 muertos.
Bandera del Estado Islámico (EI).EFE/Archivo/StrBandera del Estado Islámico (EI).EFE/Archivo/Str

Nacida el 12 de agosto de 1989 en Clichy-la-Garenne, a las afueras de París, en la primera mujer terrorista suicida en Francia.

Su biografía guarda muchas semejanzas con las de bastantes yihadistas con pasaporte francés: nacidos en familias desestructuradas de los suburbios y con adolescencias difíciles, que flirtean con la delincuencia común hasta que les “ilumina” el fanatismo religioso y se convierten en jóvenes al servicio de organizaciones terroristas como el Estado Islámico o Al Qaeda.

Siendo muy pequeña, su familia se mudó a Aulnay-sous-Bois, otro municipio del noreste de París, donde se instalaron en una “cité”, como se conocen en Francia a los barrios difíciles donde el paro y el tráfico de droga son parte del paisaje cotidiano.

Tras el divorcio de sus padres, su madre se quedó en Aulnay, mientras que su padre, un musulmán practicante (ahora de 74 años y afincado en Marruecos), se trasladó al noreste de Francia para trabajar en una planta de PSA Peugeot Citroën en Creutzwald, donde su hija le visitaba de vez en cuando.

Tras una infancia de maltratos, Hasna fue separada de su familia biológica a los 8 años y vivió en una familia de acogida hasta que a los 15 años se fugó.

Su entorno de entonces la recuerda como una chica desobediente y alocada, sin modelos educativos en los que fijarse y que pasaba gran parte del tiempo en la calle, fumando porros con otros adolescentes, sin un rumbo claro.

Desde que se escapó de casa definitivamente a los 15 años se la veía a menudo ebria de vodka, incluso durante el ramadán, en una época en la que aún no había mostrado un mínimo interés por la religión.

En 2013, aún alejada del islamismo radical, Aitboulahcen figuró como gerente durante siete meses de una empresa inmobiliaria, Beko Construction, que actualmente está en quiebra.

Su metamorfosis hacia el fanatismo religioso fue paulatina, hasta que hace cerca de un año empezó a llevar chilaba y después niqab. EFE/DOC

 

 

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