Presunto blanqueo del ICBC genera dudas sobre negocios chinos en España

La operación contra el banco ICBC, el más grande del mundo, siembra nuevas sombras sobre algunos negocios chinos en España, tras las tramas "Emperador" y "Snake (serpiente), en las que se investigan delitos de contrabando, fraude fiscal, blanqueo o explotación laboral.
  • Un agente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil atiende a los medios tras un registro en el polígono Cobo Calleja en Fuenlabrada eUn agente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil atiende a los medios tras un registro en el polígono Cobo Calleja en Fuenlabrada en mayo de 2015 en el marco de la operación Snake. Efe/Archivo/Javier Lizón
  • Vista del interior de la sucursal en Madrid del banco Industrial & Commercial Bank of China (ICBC).Vista del interior de la sucursal en Madrid del banco Industrial & Commercial Bank of China (ICBC). EFE/Archivo/Gustavo Cuevas
  • Un agente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil atiende a los medios tras un registro en el polígono Cobo Calleja en Fuenlabrada e
  • Vista del interior de la sucursal en Madrid del banco Industrial & Commercial Bank of China (ICBC).

María López 

Los tres casos generan dudas en torno a la actividad comercial china en España, en concreto sobre la importación de mercancías, las condiciones laborales de los trabajadores y la tributación de estas empresas a la hacienda pública.

La llamada operación “Shadow“, que se saldó con la detención de la cúpula del ICBC en Madrid y el registro pormenorizado de su sede, no es una investigación baladí. La entidad es, con casi 259 millones de clientes particulares y una capitalización de 190.000 millones de euros, la mayor del mundo.

Las pesquisas iniciadas afectan a un gigante de la economía china, que abrió sucursal en España en 2011. En 2014 contaba con 650 millones de euros en activos. A través de la entidad -que ha continuado su actividad con normalidad- se habrían blanqueado 40 millones procedentes de grupos delictivos que actúan en el país.

La investigación ha corrido a cargo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y está dirigida por el juzgado de Instrucción número siete de Parla (Madrid), que ya instruyó el caso “Snake”, origen de las actuales averiguaciones.

La trama “Snake”, destapada en mayo de 2015, era una red criminal que importaba grandes cantidades de mercancías procedentes de China, saltándose los trámites aduaneros y las obligaciones impositivas. Podría haber movido 300 millones y defraudado 14 a la hacienda pública.

Los implicados en “Snake”, -fueron detenidas 31 personas e imputadas otras 47- habrían hecho uso de los servicios financieros del ISBC para hacer llegar el beneficio de sus negocios -basados supuestamente en el contrabando de mercancías, el fraude fiscal, o la explotación laboral para la producción textil- a China. Se investiga si la entidad no examinó adecuadamente el origen de los fondos.

Esta trama tendría su centro de operaciones en el polígono de Cobo Calleja, en Fuenlabrada (Madrid), donde también se situaban las presuntas actividades delictivas de Gao Ping, el supuesto cabecilla del “caso Emperador”

En Emperador, como en “Snake”, se rastreaba una trama millonaria de blanqueo -habrían lavado de 200 a 300 millones anuales- mediante diversos mecanismos. Los fondos provendrían de los negocios mayoristas y minoristas de Gao Ping, que estuvo en prisión preventiva por el caso entre abril de 2012 y julio de 2015.

Dos periodistas españoles, Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo, han investigado las redes comerciales chinas así como su implantación en Occidente en dos libros, “La silenciosa conquista china” (Crítica, 2011) y “El imperio invisible” (Crítica, 2013).

En ellos escudriñan el funcionamiento de este tipo de organizaciones criminales, las llamadas mafias chinas, así como las dificultades de las instituciones españolas a la hora de perseguirlas, explicadas en parte por las barreras idiomáticas y culturales, pero también por la dificultad de los controles aduaneros -sobre todo en puertos y containers-.

La complejidad aumenta porque los delitos son trasnacionales y afectan a una potencia en expansión -desde 2013 China es el tercer inversor mundial- cuyas adquisiciones en terceros países han cobrado especial importancia durante la crisis económica.

Los autores, especialmente críticos, ponen en cuestión los beneficios que generan los negocios chinos en un escenario donde la inversión no sería rentabilizada mediante impuestos y los beneficios retornarían siempre al país asiático.

Con todo, el lugar de China en la economía mundial es incuestionable. España ha girado su mirada hacia Asia en los últimos años y las autoridades son cuidadosas y aseguran que la investigación sobre el ICBC se hará con rigor e independencia.

Aunque las inversiones de China en Europa se centran en Reino Unido y en Italia, España ha vivido un fuerte aumento de la inversión desde el 2012 y en 2014 recibió más de 600 millones de euros, un 49 % más que el año anterior, según un informe del Esade Business & Law School, publicado en noviembre de 2015.

Las autoridades españolas se enfrentan al reto de controlar los flujos comerciales millonarios que provienen del gigante asiático sin poner barreras al volumen de negocio que proviene de China ni arriesgar las fructíferas relaciones bilaterales entre ambos países. EFE