Honduras: Pobreza, violencia y corrupción, viejos retos del nuevo Gobierno

El conservador Partido Nacional de Honduras inicia hoy su segundo mandato consecutivo, por primera vez desde que el país retornó a la democracia en 1980, con el reto de reducir la pobreza, el crimen y la corrupción, entre otros flagelos.
Porfirio Lobo, presidente saliente de Honduras, saludando al electo Orlando Hernández en enero de 2013. EFE/Archivo/Gustavo AmadorPorfirio Lobo, presidente saliente de Honduras, saludando al electo Orlando Hernández en enero de 2013. EFE/Archivo/Gustavo Amador

Germán Reyes

La pobreza en Honduras, un país con 8,5 millones de habitantes, afecta al 70 %, y desempleo supera los 1,5 millones de habitantes, y cada día mueren en promedio 20 personas, según fuentes públicas y privadas. El reto de combatir esos males sociales será de la Administración que presidirá Juan Orlando Hernández, ganador de las elecciones generales de noviembre pasado, quien para algunos analistas ejercerá con mano dura y su mandato será una continuación del Gobierno saliente de Porfirio Lobo.

“Lo que vamos a tener a partir del 27 de enero es la continuidad de una administración pública. La gente tiene una frase sencilla: es la misma mica, pero en otra rama”, dijo a Efe en Tegucigalpa el director del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), el sacerdote jesuita Ismael Moreno.

El ERIC difundió el pasado martes un sondeo de opinión en el que la administración de Porfirio Lobo salió aplazada, según una encuesta con 1.540 personas adultas, de las que el 67,4 % indicaron que resolvió poco o nada sus demandas en los cuatro años de mandato que están por concluir.

Lobo se va sin haber cumplido sus únicas dos promesas de campaña, trabajo y seguridad, pese a que, según estuvo promocionando en un mensaje institucional del Ejecutivo, siempre se preparó “para ser presidente” del país. El gobernante saliente se acredita como su mayor éxito el regreso de Honduras a la comunidad internacional tras el aislamiento sufrido por el derrocamiento en 2009 del entonces presidente Manuel Zelaya quien ha regresado, por cuarta vez al Parlamento, ahora como diputado del partido Libertad y Refundación (Libre, de izquierda).

Además, Lobo destaca entre sus pocos logros haber reconciliado a los hondureños, que se dividieron entre “golpistas y golpeados” tras la expulsión del poder y del país de Zelaya.

Entre las promesas de Juan Orlando Hernández figuran la creación de muchas fuentes de empleo para reducir la pobreza y brindar seguridad a la población hondureña, que vive atemorizada por la violencia criminal que a diario deja un promedio de 20 muertos. También ha prometido combatir la corrupción, mejorar la recaudación fiscal y reducir la administración pública porque en algunas instituciones hay duplicidad de funciones.

Sectores de oposición cuestionan a Hernández porque antes de asumir el poder, aprovechando que era el presidente del Parlamento, influyó para que ese poder del Estado aprobara varias leyes que le faciliten su gestión en el Ejecutivo, tomando en cuenta que su partido no tendrá mayoría en el legislativo en el período 2014-2018.

Honduras retornó a la democracia en 1980, pero la situación del país en materia de trabajo y seguridad y otros campos del desarrollo no ha avanzado, sino que en algunos en particular como el desempleo y la violencia criminal, ha empeorado.

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