En Francia, Hollande pierde apoyo también en su partido

A la baja en los sondeos, criticado por los diferentes sectores, incapaz de crear empleo, el presidente francés, François Hollande, pierde también apoyo entre sus correligionarios para presentarse a la reelección en 2017.
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Luis Miguel Pascual

 

Las confidencias del jefe del Estado de Francia a dos periodistas, que han aparecido esta semana en un libro -ataques a los jueces, críticas al islam y a la inmigración-, marcan el último golpe al presidente y han abierto la válvula de las críticas incluso entre sus más fieles.
Si hasta ahora Hollande había visto emerger en el Partido Socialista (PS) un grupo disidente, la fronda contra él parece ganar terreno.
El presidente del Parlamento, Claude Bartolone, considerado una persona cercana al presidente, no ocultaba el pasado viernes sus dudas: “Me pregunto si quiere presentarse”, decía el político al diario La Provence, tras haber leído el libro “Un président ne devrait pas dire ça…” (Un presidente no debería decir eso), escrito por los periodistas Gérard Davet y Fabrice Lhomme tras horas de conversaciones con Hollande.
El presidente considera “cobardes” a los magistrados, cree que hay demasiada emigración en Francia y que el islam crea un problema, entre otras cosas.
“Hay dudas que aparecen”, resume Bartolone, mientras que el líder del PS, Jean-Christophe Cambadelis, asegura que si su objetivo era presentarse “no se lo está poniendo fácil”.
La izquierda francesa, que celebrará unas primarias en enero próximo para elegir a su candidato a las presidenciales de abril-mayo, parece no ocultar ya que ha perdido fe en Hollande.
Hasta ahora el presidente parecía como el único candidato capaz de unir a los socialistas, pese a que ni los sondeos ni las cifras económicas le permitían sacar pecho.
Pero en los últimos días, en la prensa florecen los testimonios de diputados socialistas e incluso de ministros, escondidos tras el anonimato en algunos casos, que consideran que es preciso pensar en otra persona para encarnar sus esperanzas de que la izquierda conserve el poder que conquistó de la mano de Hollande en 2012.
El presidente “está acabado en todos los escenarios posibles”, asegura un ministro al semanario Le Journal du Dimanche. Otro se confiesa “hundido” en las páginas de Le Figaro.
Pero son más los diputados, algunos de ellos sin ocultar su nombre, que no dudan en considerar que Hollande no debería presentarse.
El libro de Davet y Lhomme es “un accidente de proporciones enormes”, señala el parlamentario Florent Budié, mientras que el portavoz socialista en el Senado, Didier Guillaume, asegura que sus colegas “se hacen preguntas” sobre el futuro del presidente.
En ese contexto, Le Journal du Dimanche publica este domingo, 16 octubre, un sondeo que revela que el 86 % de los franceses no quiere que el presidente opte a la reelección, entre ellos, el 74 % de los simpatizantes de izquierda y el 66 % de quienes votaron por él en la primera vuelta de 2012.
Hollande parece haber perdido su caladero de votos e incluso parece difícil que pueda ganar las primarias de su partido.
El sondeo de Le Journal du Dimanche considera que el primer ministro, Manuel Valls, tampoco mejora las opciones socialistas para ganar las presidenciales, por lo que emergen otros nombres.
Entre ellos, los de los dos anteriores ministros de Economía de Hollande, Arnaud Montebourg y Emmanuel Macron.
El primero, que abandonó el Gobierno por considerarlo demasiado liberal, hace ya campaña para las primarias de enero, aunque las encuestas muestran que tiene problemas para convencer al electorado socialista.
Macron, que dimitió del Ejecutivo por considerarle demasiado tibio a la hora de aplicar reformas liberalizadoras, todavía no se ha declarado como candidato, aunque ha creado un movimiento político -no es militante del PS-, multiplica los mítines y asegura estar construyendo un proyecto para Francia “que no es ni de derechas ni de izquierdas”.
El tercer hombre es el ultraizquierdista Jean-Luc Mélenchon, que ante las dificultades de los socialistas emerge como el candidato preferido por los simpatizantes de izquierdas, aunque no por ello un hombre capaz de ganar las presidenciales.
Hollande, que aspiraba a ser una vez más el punto de convergencia que sintetizara las diferentes sensibilidades socialistas, se mueve ahora en las turbulentas aguas de una izquierda atemorizada por la perspectiva de la derrota. EFE

 

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