Holanda, de fundar la UE a exigir reformas en Bruselas

Holanda, fundador el pasado siglo de la Unión Europea (UE), se muestra cada vez más reacio a aumentar los poderes de esta institución, a la que acusa de violar su soberanía nacional, y espera que el Gobierno que resulte de los comicios del 15 de marzo exija reformas urgentes.
El primer ministro de Holanda, Mark Rutte. EFE/Archivo/Daniel NaupoldEl primer ministro de Holanda, Mark Rutte. EFE/Archivo/Daniel Naupold

 

Imane Rachidi

 

“La UE se percibe como un monstruo que recorta a los holandeses el presupuesto para sus servicios sociales, para derrocharlo en sus innecesarios edificios y funcionarios. Nadie conoce sus ventajas reales”, resumió a Efe el analista Diederik Brink.

Una reciente encuesta del Centro de Investigación Pew, el 46 % de los holandeses tiene una opinión desfavorable de Europa y el 49 % desaprueba la forma en la que Bruselas se ocupa de los aspectos económicos europeos.

Por ello, la defensa de un posible “nexit”, variante holandesa del “brexit” (salida del Reino Unido de la UE), es cada vez más frecuente en los Países Bajos, pero en la realidad es muy poco probable que ocurra.

La dependencia económica que tiene Holanda del mercado europeo requiere de las ventajas que aporta la UE como las facilidades de movimiento, legislación fiscal y relaciones comerciales.

El holandés Brink insiste en este punto para explicar que, a pesar del cada vez más creciente euroesceptisimo, Holanda es “un país con una importante tradición de comercio y negocios” y abandonar la Unión sería “sin duda caótico”.

El partido del ultraderechista Geert Wilders, el Partido de la Libertad (PVV), es el único que aboga fuertemente por un “nexit” y las encuestas de intención de voto le respaldan con más de un 30 % de apoyos en los comicios parlamentarios de marzo.

“Objetivamente, el único que habla en el idioma de la gente es Wilders, aunque adaptado a su agenda xenófoba, pero su populismo funciona porque les recuerda que el dinero que le estamos enviando a Grecia es el mismo que recortamos en nuestro sistema de pensiones. Eso llega a la gente”, dice Brink.

Su rival más directo, el actual primer ministro Mark Rutte, del Partido Popular para la Libertad y Democracia (VVD) obtendría unos 28 escaños del total de 150 del Parlamento, una importante disminución de los 41 diputados obtenidos en 2012.

El resto de grupos políticos -que ya han excluido al PVV de una posible coalición tras las elecciones- siguen también comprometidos con la adhesión a UE aunque no siempre defendiendo sus decisiones.

“No hay ningún político en Holanda que haya defendido las criticadas medidas tomadas en Bruselas. Siempre que pasa algo malo, se culpa a la UE. La gente no siente una conexión con Europa, no la entiende, más bien la rechaza”, agrega Brink.

El Parlamento holandés ha dejado claro que, por ejemplo, no tiene intención de aumentar los poderes de la UE, o de formar parte del proyecto de Fiscalía Europea porque la mayoría -reconoció- “no está a favor de más Europa” en la actualidad.

Por su parte, en una entrevista con la prensa holandesa, el ministro holandés de Exteriores, Bert Koenders, indicó: “No queremos más Europa, ni menos. Necesitamos una Europa diferente”.

Para Koenders, la UE funciona como una “máquina legislativa” alejada de los ciudadanos y con “muy poca influencia en las negociaciones importantes como el Brexit o la financiación” de la UE.

“Los diputados europeos deberían pasar más tiempo con la gente, no en las salas de reuniones. El Parlamento Europeo puede ser la mitad de grande de lo que es ahora. Habría que poner fin al circo de viajes mensuales”, afirmó el ministro holandés.

Asimismo, incidió en que la UE debe “dar iniciativa” a los Estados miembros para ocuparse de lo que “su gente considera importante”, como la sanidad, la educación o una pensión digna, añadió.

Además, advirtió de que “ahora que (el presidente de Estados Unidos) Donald Trump está en el poder, el apoyo estadounidense en materia de seguridad ya no es una garantía y por eso es hora de un cambio” de funcionamiento en la institución.

Para el analista holandés, de las próximas elecciones resultará “un Gobierno que exija las tan solicitadas reformas urgentes, pero no una salida” de Holanda de la UE.

El peso del euroescepticismo ya se midió en el referéndum de Ucrania el pasado año, con un 60 % de rechazo a aumentar las relaciones europeas con Kiev y “ocuparse de los problemas” de ese país.

La crisis de refugiados también ha causado estragos entre los holandeses, que consideran que su país ha acogido a demasiadas personas, en comparación con el resto de Estados europeos.

“Nadie está vendiendo Europa. Parece que les da vergüenza y prefieren culparla de los males. Además, Bruselas ha prometido muchas cosas que nunca llegan, como poner fin a la crisis económica”, lamenta Brink.

La UE es una institución “muy impopular” -señala el analista- que también advierte: “todos queremos seguir viajando sin visado, y vender los miles de productos que tenemos aquí, somos gente de negocios. Y por eso necesitamos a Europa, pero exigimos muchos cambios”, concluye. EFE

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Publicado en: Análisis