PERÚ TERRORISMO

Herederos de Sendero Luminoso piden amparo pero no perdón

El Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), brazo político de Sendero Luminoso, pidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) amparo ante la "persecución política" a la que los somete Perú, una apelación al Estado de Derecho que no pasa por pedir perdón por los crímenes cometidos.
Manifestantes sostienen pancartas pidiendo amnistía para los cabecillas del grupo Sendero Luminoso en Lima (Perú) en febrero de 2017. EFE/Germán FaManifestantes sostienen pancartas pidiendo amnistía para los cabecillas del grupo Sendero Luminoso en Lima (Perú) en febrero de 2017. EFE/Germán Falcón

por Alvaro Mellizo

El llamativo pedido de Movadef, agrupación heredera ideológica del “marxismo-maoismo-leninismo-pensamiento Gonzalo” con la que Sendero Luminoso inició en 1980 un conflicto que en 20 años dejó casi 70.000 muertos en Perú, fue anunciado esta semana por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, que prometió defenderse con “absoluta firmeza” de las acusaciones de este grupo ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Este caso refleja las heridas que aún quedan abiertas en el país causadas por dicho conflicto, así como la pervivencia de focos ideológicos muy minoritarios pero también muy activos que generan inquietud entre las autoridades peruanas, indignación entre la opinión pública y respuestas legales en ocasiones controvertidas.

También revela la existencia de un espectro ideológico anclado en sus tesis originarias y que mantiene, como recalcó a Efe Manuel Fajardo, secretario general del Movadef, que lo sucedido en Perú en esos años fue “una guerra interna” que requiere para ser cerrada “una solución política y una amnistía general”.

La demanda promovida por el Movadef y otras asociaciones de individuos afines busca “poner fin a la persecución política del Estado Peruano contra la comunidad definida por el pensamiento Gonzalo”, persecución que se basa en “una guerra popular que concluyó hace 25 años”.

Cerrar una etapa

“Perú necesita cerrar una etapa (…) y sin embargo el Estado está más preocupado en perseguir a los presos políticos, diciendo que no hay presos políticos sino terroristas, y que los que los defienden son intolerables. Es una forma consolidada de represión a los que piensan diferente”, afirmó Fajardo.

Así, el grupo pide la amnistía y libertad de los líderes de Sendero Luminoso, encabezados por Abimael Guzmán y, paradójicamente, también del expresidente Alberto Fujimori, preso por violaciones a los derechos humanos cometidos mientras combatía al grupo terrorista.

Sin embargo, eso no pasaría por pedir perdón, ya que “ese es un asunto moral en política solo hay autocrítica” que, según dijo Fajardo, no podrá hacerse “por personas que llevan en prisión 25 años”.

“Tenemos idea de cuales fueron las causas del conflicto y su desarrollo y dentro de eso, el que debería pedir perdón es el Estado”, añadió.

Entre otras cosas, la demanda también señala como represiva la prohibición que pesa sobre Movadef para convertirse en partido político y participar en unas elecciones, algo que a juicio de la organización se hace “por miedo a la simpatía” que el grupo aún mantiene en el país.

Para Jorge Bracamonte, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDH), las reclamaciones ante organismos como la CIDH están abiertas a cualquier persona o colectivo que perciba que sus derechos han sido vulnerados, por lo que no habría ningún inconveniente en el paso dado por el Movadef.

A su juicio, lo que Perú debería hacer ahora es tener “un papel firme y claro” y “ser transparente ante la sociedad civil y las víctimas del terrorismo”.

“Estamos ante organismos que apelan a los derechos, suponemos vulnerados de sus representados, pero no podemos olvidar que sobre esto está el derecho a la verdad de los que fueron víctimas del organizaciones como Sendero Luminoso”, añadió.

Así, apuntó que si el reclamo pide la liberación de los líderes del grupo “se estaría frente a la impunidad”, algo que las organizaciones defensoras de los derechos humanos” rechazan de plano.

En el trasfondo de esta situación, y más allá de la política de derechos que se lleva contra los miembros de Sendero Luminoso, está el carácter “propagandístico” que se le pueda querer dar al caso, advirtió Bracamonte.

“Eso nos lleva a ver si el Movadef está en condiciones de ser considerada una fuerza democrática o no. Tenemos claro que no han renunciado a principios fundamentales que orientaron el accionar de Sendero Luminoso, y eso es justamente lo que impide que puedan ser considerados contribuyentes a la democracia”, apuntó. EFE

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Publicado en: Análisis