Ha llegado la hora de una Ley climática europea

Las negociaciones europeas sobre energía están a punto de determinar el futuro del Acuerdo climático de París. Ahora que tenemos sobre la mesa la propuesta relativa al cambio climático más ambiciosa de las últimas décadas, la UE tiene una oportunidad histórica de insuflar vida al Acuerdo de París y dar los primeros pasos hacia una Ley climática europea.
 Imagen de un mosaico humano en movimiento creando el lema 'Salva el Clima', compuesto por 500 personas, en la Plaza de Oriente de Madrid, frente al P Imagen de un mosaico humano en movimiento creando el lema "Salva el Clima", compuesto por 500 personas, en la Plaza de Oriente de Madrid, frente al Palacio Real, durante una celebración de "La Hora del Planeta". EFE/Archivo/Javier Lizón

Jakop Dalunde, eurodiputado de Los Verdes suecos
Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO

 

El clima mundial no se salvará con promesas idealistas ni discursos bonitos. Se salvará mediante legislación firme para garantizar las promesas que los países hicieron en el Acuerdo de París. Las normas de acción climática actuales de la UE son exhaustivas, pero carecen de muchas de las características necesarias de las leyes climáticas eficientes.

Después del anuncio de la administración Trump de abandonar completamente el Acuerdo de París, Europa tiene que redoblar sus esfuerzos. Y mientras España sigue a remolque, varios países, regiones y ciudades de Europa ya han introducido potentes leyes climáticas y muchas más se están planteando hacer lo mismo.

Este progreso a nivel nacional y regional debe recibir más coordinación y apoyo procedente de un amplio enfoque europeo para combatir el cambio climático. El método más eficiente que tenemos a nuestra disposición es aprobar una exhaustiva Ley climática europea.

En una decisión clave aprobada en enero, el Parlamento Europeo adoptó ambiciosos objetivos climáticos, con mecanismos de planificación y notificación que podrían convertirse en un paso histórico hacia una Ley climática europea.

Combinado con ambiciosos objetivos de sostenibilidad y eficiencia energética, el Reglamento de Gobernanza está pensado para trasladar el Acuerdo de París a la legislación de la UE. Ahora corresponde al Consejo de la UE dar el siguiente paso. Ahora, los Estados miembro de la UE deben mostrar un liderazgo fuerte y estar en el lado correcto de la historia.

Uno de los componentes más importantes de la posición del Parlamento es desarrollar estrategias a largo plazo a nivel nacional y a nivel europeo para alcanzar emisiones cero el 2050 a más tardar, e iniciar las emisiones negativas poco después. Establecer un objetivo a largo plazo envía una señal política clara de la dirección a seguir a consumidores, productores, inversores e innovadores.

Con las emisiones actuales, algunos expertos predicen un incremento de la temperatura global superior a los 4 °C, lo cual nos hace notar que, más que nunca, necesitamos estrategias a largo plazo que fomenten una acción rápida.

Vemos que un grupo de países líderes dirigido por Francia, Suecia, los Países Bajos y Luxemburgo están de acuerdo en establecer un objetivo de emisiones cero para 2050, pero otros países deben seguirles. Concretamente, España tiene que dejar de entorpecer la ambición europea, aprobar una ley de cambio climático potente y, con su enorme potencial renovable, sumarse al pelotón de cabeza climático.

El voto del Parlamento sobre el Reglamento de Gobernanza también introduce, por primera vez, en la legislación de la UE el concepto de presupuesto de carbono, que desde una visión de justicia global especifica las emisiones de CO2 que nos quedan por emitir manteniendo las probabilidades de limitar el incremento de la temperatura global a 1,5-2°C por encima de los niveles preindustriales. Es crucial que la Comisión Europea informe de la parte pendiente que corresponde a la UE y garantice que las estrategias a largo plazo se adapten al presupuesto de carbono de la UE.

Las medidas propuestas por el Parlamento Europeo en el Reglamento de Gobernanza mejorarían significativamente la legislación del Clima europea, pero pueden ser solo un primer paso hacia una ley climática europea que se aplique a toda la economía y afecte, aparte del sector energético, a otros como el transporte y la agricultura.

Por este motivo necesitamos una verdadera ley climática continental. Debemos enviar al mundo un mensaje claro de compromiso que indique que Europa tiene toda la intención de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Eso alentaría a los Estados miembro a actuar más resueltamente contra el cambio climático y a marcar una ruta más ambiciosa para la Unión a nivel doméstico y de cara a COP24, la próxima cumbre climática en Polonia.

Una ley de estas características también debería cerrar parte de la brecha entre la contribución establecida a nivel nacional en la UE y lo que los científicos afirman que es necesario para cumplir los compromisos establecidos en el Acuerdo de París. Además de visión política, necesitamos presupuestos de carbono cuantificados para periodos de tiempo específicos, objetivos de emisión legalmente vinculantes, y reforzar considerablemente los sistemas de revisión para garantizar una implementación eficaz.

Los ejemplos de leyes climáticas de todo el mundo muestran que, bien llevadas, dichas leyes generan puestos de trabajo verdes y dignos, y una economía más sostenible. No hay ningún motivo por el cual esto no vaya a pasar en Europa.

El mundo tiene una breve ventana de oportunidad para limitar el calentamiento global antes de que supere los 1,5-2 °C. Ahora, los gobiernos nacionales de la UE tienen que mostrar el coraje de insuflar vida al Acuerdo de París en el momento en que el mundo más lo necesita.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.