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Guerra de pactos en la batalla final para elegir al sucesor de Rajoy en el PP

Los dos candidatos a suceder a Mariano Rajoy al frente del conservador Partido Popular (PP) español se preparan para la batalla final, que se dirimirá con el voto de los compromisarios y los posibles pactos a los que ambos puedan llegar con los perdedores de las primarias de este jueves.
La exvicepresidenta del Gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría, ganadora de la primera vuelta de las primarias del conservador Partido PopularLa exvicepresidenta del Gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría, ganadora de la primera vuelta de las primarias del conservador Partido Popular, saluda a su principal oponente, Pablo Casado, que ha resultado segundo en las votaciones. Los compromisarios deberán ahora elegir al triunfador. EFE/Fernando Villar

por Alida Juliani

La contienda en la principal formación opositora española la dirimirán la exvicepresidenta del Gobierno español Soraya Sáenz de Santamaría, ganadora de la primera vuelta del proceso interno con 21.513 votos, y Pablo Casado, un joven político de 37 años hasta ahora secretario de Comunicación del partido, que quedó en segundo lugar a cercana distancia con 19.967.

En tercer lugar, la exministra de Defensa y secretaria general del PP Dolores de Cospedal logró 15.090 papeletas y a notable diferencia quedaron los otros tres candidatos.

Es precisamente el apoyo de Cospedal el que podría inclinar la balanza del lado de Casado, quien hoy anunció que ya se ha puesto en contacto con ella y con los otros aspirantes que no superaron la primera fase para hacer frente común contra Sáenz de Santamaría.

Entre ellos, el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo, quien desde un principio se mostró poco partidario de un triunfo de la exvicepresidenta del Gobierno.

Aunque Sáenz de Santamaría superó a Casado en 2,6 puntos porcentuales, en la candidatura de este último ven los resultados de ayer como un “empate técnico”, por lo que su intención es seguir “dando la batalla” hasta el Congreso del partido, los días 20 y 21 de julio, en el que se conocerá el ganador.

Sin embargo, Sáenz de Santamaría insiste en defender una lista de “máxima integración”, en la que estén representados todos los candidatos “derrotados”, incluido Casado, y el “mayor número posible de personas” de sus equipos, para evitar llegar a la segunda fase de esta contienda.

El Partido Popular vive una situación histórica e inédita producto de la dimisión de Rajoy, después de que hace un mes triunfara en el Congreso de los Diputados una moción de censura de la oposición que lo apartó de la presidencia del Gobierno y llevó al poder al socialista Pedro Sánchez en España.

Rajoy, que llevaba casi 40 años en política, presidió el Partido Popular desde 2004 y el Ejecutivo español desde diciembre de 2011 hasta el pasado 1 de junio.

El anterior líder del PP no participó en las votaciones para elegir a su sucesor, ya que consideró que “todos han sido leales colaboradores suyos y no sería justo privilegiar” a uno de ellos sobre los demás, según el partido.

Tampoco lo hizo el expresidente del Gobierno español y del PP José María Aznar, aunque su figura estuvo muy presente durante toda la campaña y hoy pidió a los dos últimos contendientes que sean plenamente conscientes de que “España necesita, más que nunca, refundar el centro-derecha y el PP”.

En las primeras elecciones primarias celebradas por este partido se emitieron 58.305 votos, lo que representa el 87 por ciento del censo pero más del 90 % de los militantes registrados, en más de mil sedes del PP repartidas por toda España.

Durante quince días los candidatos recorrieron España para ganarse el favor de los militantes.

El partido vivió con mucha expectación este proceso que no se había celebrado nunca entre el nerviosismo de muchos dirigentes, ante unos resultados que se presentaban como imprevisibles, aunque de Sáenz de Santamaría, Casado y Cospedal siempre fueron las candidaturas con más las posibilidades.

De hecho tras la dimisión de Rajoy todo apuntaba a que el actual presidente regional de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, sería su sucesor natural, ya que su nombre sonaba siempre entre los favoritos.

Sin embargo, Feijóo renunció a presentar su candidatura para cumplir con los dos años que le restan al frente de esa comunidad autónoma española, por lo que la carrera de la sucesión se mantuvo abierta. EFE

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Publicado en: Análisis