Guerra electoral en Ecuador

Todavía faltan más de siete meses para las elecciones en Ecuador, pero ya se aprecia una guerra electoral en la que la oposición, el Gobierno y el Consejo Nacional Electoral (CNE) son los actores principales, al menos a juzgar por las acciones y declaraciones protagonizadas por todos ellos desde hace semanas.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en la conmemoración del tercer aniversario, el pasado 30 de septiembre de 2013,  de la sublevación policialEl presidente de Ecuador, Rafael Correa, en la conmemoración del tercer aniversario, el pasado 30 de septiembre de 2013, de la sublevación policial que el ejecutivo interpretó como un intento de golpe de estado. EFE/Archivo/Cecilia Puebla

 

Jesús Sanchis Moscardó

 

El ejemplo más reciente ha sido una denuncia sobre un supuesto fraude en las elecciones locales celebradas en 2014 en Ecuador, que ha desatado esta semana una intensa confrontación entre catorce organizaciones políticas, de un lado, y el CNE, de otro, como blanco de las acusaciones.
Con el horizonte de las elecciones presidenciales de febrero de 2017 a la vista, los denunciantes han lanzado el mensaje de que el CNE “no es ni transparente ni confiable para manejar” esos comicios, según el exsecretario nacional del Migrante William Murillo, cabeza visible de la denuncia.
El proceso electoral, ya en marcha, se desarrolla precisamente bajo el lema “Ecuador elige con transparencia”.
La acusación se refiere a la supuesta manipulación de información sobre miles de votos no depositados en las urnas, pero contabilizados y registrados de forma presuntamente irregular por el CNE que, por su parte, califica de falsos los hechos que se le imputan y niega cualquier alteración de sufragios.
Todo se remonta a los comicios locales de 2014, en los que, según las organizaciones que forman el Acuerdo Nacional por la Transparencia Electoral se contabilizaron 330.124 votos ficticios.
Es decir, según la denuncia, se registraron votos de muchos migrantes, aun cuando la ley no permite a estos ciudadanos votar en elecciones locales, pero también se contabilizaron los de muchos otros ciudadanos que no estuvieron en Ecuador en la fecha de las votaciones.
La plataforma política asegura que ello quedó acreditado en los registros del CNE y respaldado por los correspondientes certificados de votación, por lo que anuncia acciones legales y pide explicaciones al organismo electoral.
Pero ha sido la Autoridad Electoral la que se ha apresurado en poner el asunto en manos de la Fiscalía y ha pedido a ese organismo que abra una investigación para esclarecer si existe algo de verdad en las acusaciones, que considera infundadas, pues afirma que solo el padrón electoral es válido para acreditar el voto, ya que en él consta la firma o la huella dactilar del votante.
Los casos denunciados como falsos sufragios no están respaldados por el registro del padrón electoral, según el CNE, que rechaza la acusación y su presidente, Juan Pablo Pozo, asegura que “no tiene fundamento alguno”.
Será el Ministerio Público el encargado de despejar el enredo por medio de las correspondientes diligencias de investigación pero, mientras tanto, el Acuerdo Nacional por la Transparencia Electoral ha tratado de sembrar la duda en el actuar del órgano rector de las elecciones.
“Esto ha sido algo dirigido”, dijo un representante de estas organizaciones, algunas de ellas firmes opositoras y férreas detractoras del oficialismo, cuyo final desean fervientemente.
El Gobierno ha advertido de lo que considera una intención de las fuerzas de oposición de afectar al proceso electoral y de dar una imagen negativa del país y de sus instituciones con el supuesto objetivo de obtener rentabilidad política de ello.
En esa línea se inscriben, por ejemplo, críticas expresadas por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ante una petición de partidos de oposición para que la Organización de Estados Americanos (OEA) supervise las elecciones de febrero.
Para el gobernante, esa solicitud supone “retroceder décadas en América Latina” al dar una imagen de inutilidad y de corrupción en el país y pedir al “patroncito” que revise las elecciones.
“Por favor, ¡qué daño que le hacen al país!”, aseveró recientemente el mandatario.
La oposición, firme en su postura, hace oídos sordos a estas críticas del jefe del Estado e insiste en sus advertencias. La prueba más palpable de ello ha sido una reunión que esta misma semana ha mantenido el precandidato del movimiento opositor CREO, Guillermo Lasso, con el secretario general de la OEA, Luis Almagro.
“Solicito que la Organización de Estados Americanos (OEA) participe como observadora del proceso electoral que se realizará en el Ecuador con el fin de resguardar la transparencia del proceso y evitar cualquier tipo de injerencia indebida en sus resultados”, escribe Lasso en una carta que entregó a Almagro.
Con estas advertencias, la batalla electoral, en plena efervescencia, promete ser de gran intensidad. EFE

 

 

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Publicado en: Análisis