Golpe de autoridad de Pablo Iglesias en Podemos

Las divisiones internas que se evidenciaron la pasada semana en Podemos Madrid llegan ya a la organización estatal, donde Pablo Iglesias ha cesado a Sergio Pascual, número 3 y mano derecha de Iñigo Errejón.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d) y el portavoz del partido en el Congreso, Íñigo Errejón. EFE/Archivo/Javier Lizón
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d) y el portavoz del partido en el Congreso, Íñigo Errejón. EFE/Archivo/Javier Lizón

María López 

La desunión en el seno de Podemos era primero un invento de la prensa, después un problema circunscrito sólo a Madrid y desde el pasado martes es un conflicto a nivel nacional, en el que cayó el secretario de Organización, cesado por Pablo Iglesias, que resta poder a la corriente “errejonista”.

El secretario general de Podemos mandó una carta a la militancia donde era muy crítico con las diez dimisiones de la organización en Madrid. La misiva, donde apelaba a la belleza, derrochaba dulzura pero era un caramelo envenenado pues contenía múltiples mensajes muy duros para con los seguidores de su número dos, Iñigo Errejón.

Dentro de Podemos no hay una pugna por el liderazgo de Pablo Iglesias, incuestionado, ni existe un claro choque entre Iñigo Errejón y Pablo Iglesias sobre el voto de investidura (la tercera familia, Anticapitalistas, se ha pronunciado en contra de pactar con el PSOE).

Los desencuentros no vienen de los movimientos tácticos, sino de la estrategia global de la formación. “El partido no es solo una máquina para desafiar la hegemonía del adversario, para acceder y ejercer el poder, sino que es también el instrumento puesto al servicio de la dignidad de la gente”, escribe Iglesias.

Iglesias echaba así por tierra la estrategia política de su secretario político, que busca generar un nuevo marco político, un nuevo sentido común que alcance a las mayorías, por eso, desde la lógica errejonista el eje izquierda-derecha es más una rémora que un posicionamiento político útil.

Para Iglesias, Podemos no puede ser un experimento político. El líder de Podemos pide cierre de filas y lealtad al proyecto, con una idea: pluralidad de voces sí, pluralidad de poderes no: “la organización y sus órganos son instrumentos para cambiar las cosas, no campos de batalla”, dice.

Podemos está viviendo un momento difícil ya que a las noticias sobre sus divisiones se unen las especulaciones sobre su financiación (que acompañan al partido desde su surgimiento), filtraciones de documentos internos y su caída en la mayoría de sondeos publicados, donde es adelantado ya por Ciudadanos.

Podemos fue el ganador moral de las elecciones del 20 de diciembre -llevó a cabo la “remontada” a la que apelaron en campaña- pero tres meses después los desencuentros con el PSOE le hacen figurar como uno de los responsables del bloqueo político en España.

Pese a que continuamente se especula sobre si se abstendrán o no para investir presidente al socialista Pedro Sánchez, Podemos no ha abandonado su posición inicial: sólo votarán sí a una coalición de izquierdas de la que formen parte.

Según Iglesias, sus “adversarios” buscan debilitar a Podemos dividiéndolo en un Podemos dócil y otro radical. Posibilista o rupturista, la formación morada tiene motivos para preocuparse en caso de repetición electoral porque las encuestas han pasado de reflejar su adelantamiento al PSOE a predecir su caída hasta la cuarta fuerza.

Con el avance del tiempo la abstención tantas veces negada podría ganar enteros si el resto de escenarios fueran más adversos.

Por ahora continúa el bloqueo político, aunque Pablo Iglesias y el socialista Pedro Sánchez han acordado una reunión y Podemos y el PSOE han mostrado ya afinidades en el Congreso, donde han votado juntos en varios ámbitos.EFE

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Publicado en: Análisis