CHILE GOBIERNO

Colaboradores leales y con experiencia integran “núcleo duro” del Gobierno Piñera

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, escogió a un grupo de leales colaboradores que ya formaron parte de su anterior gobierno para integrar el "núcleo duro del gabinete que el próximo 11 de marzo asumirá" el poder.
El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, toma posesión del cargo el 11 de marzo. EFE/Esteban GarayEl presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, toma posesión del cargo el 11 de marzo. EFE/Esteban Garay

Por Manuel Fuentes

Seis de los 23 ministros repiten en el Ejecutivo, y tres de ellos lo hacen en los mismos estratégicos puestos: Hernán Chadwick como titular de Interior, Cecilia Pérez como portavoz, y Felipe Larraín al frente de la poderosa cartera de Hacienda.
Esta especie de “guardia de corps” también ha acompañado a Piñera en los últimos cuatro años, en los que, a pesar de estar fuera de la política activa, ha aprovechado la plataforma de su fundación Avanza Chile para fiscalizar la administración de Michelle Bachelet y criticar duramente sus reformas.
Junto a ellos, el escritor Roberto Ampuero, que hace cuatro años era ministro de Cultura, se hará cargo ahora de la Cancillería, un puesto que antes ocupaba Alfredo Moreno, a quien muchos consideran el “delfín” de Piñera.
En una sorprendente decisión, Moreno abandona la presidencia de la Corporación de la Producción y el Comercio (CPC) a la que llegó hace apenas un año, para hacerse cargo del Ministerio de Desarrollo Social.

Vocación social de Piñera

El motivo por el cual el líder de la cúpula empresarial asume un departamento que en la actualidad dirige el psicólogo comunista Marcos Barraza tiene que ver con el deseo de Piñera de “fortalecer el compromiso” de su futuro gabinete “con la vocación social”.
Completa el círculo de exministros que “se repiten el plato” el titular de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, quien ya fue ministro de Economía en el anterior gobierno del empresario conservador.
Consciente de que la oposición de izquierdas, que es mayoritaria en el Parlamento, puede vetar algunos proyectos de ley del Ejecutivo, Piñera ha pedido a sus colaboradores que se muestren dialogantes y se esfuercen por alcanzar acuerdos.
Y por ese motivo ha colocado en un ministerio estratégico -la Secretaría General de Gobierno- a Gonzalo Blumel, un joven político de la derecha liberal que coordinó su programa electoral y antes de eso, trabajó en el segundo piso de La Moneda, donde están los asesores más cercanos al presidente de la República.
En contraste con el discurso triunfante y economicista de hace cuatro años, el futuro mandatario ahora tiene claro que “el progreso es mucho más que crecimiento económico, pues tiene que ver con el desarrollo humano, con la calidad de vida”.
Otro de los elementos que diferencian al nuevo gabinete de Sebastián Piñera es que ha logrado contentar a los partidos que integran la coalición Chile Vamos.

El presidente electo pretende evitar

Todos quedaron satisfechos. Desde la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente hasta los liberales de Evópoli, y especialmente a Renovación Nacional, el partido más votado en las elecciones legislativas y que cuenta con más ministros.
De este modo, el presidente electo pretende evitar lo que sucedió su primera experiencia como gobernante, cuando nombró ministros con un perfil muy técnico y puso en la segunda fila, como subsecretarios, a los representantes de los partidos, algunos de los cuales acabaron enfrentándose a sus jefes y renunciando.
En la oposición ha causado inquietud y malestar el nombramiento como canciller de Roberto Ampuero, un intelectual excomunista muy crítico con los gobiernos de Venezuela, Cuba y Bolivia.
Y también el de Gerardo Varela como ministro de Educación, dado su perfil empresarial y su convicción de que “la educación es un derecho social, pero también un bien de consumo”.
Pero lo que más preocupación ha causado ha sido la designación al frente del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género a Isabel Pla, una militante de la derecha dura que se declara abiertamente en contra de la recientemente aprobada ley del aborto, que despenaliza la interrupción del embarazo en determinados supuestos.
Cuestionado por las críticas que estos nombramientos cosecharon el mismo día en que los anunció, Sebastián Piñera respondió con una frase propia de su peculiar estilo de hacer política: “siempre hay más cuerdas que trompos”. EFE

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