El Gobierno español se compromete con la Defensa común europea

España y otros veintidós países de la Unión Europea (UE) se han comprometido a respaldar la llamada Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), una iniciativa que supone que los países participantes aceptan una serie de compromisos vinculantes con la defensa europea que permitirán alcanzar metas más ambiciosas sin verse frenados por la unanimidad necesaria a nivel de la UE.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), junto a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal (c, de espaldas) y otras personalidades, en El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), junto a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal (c, de espaldas) y otras personalidades, en el Día de las Fuerzas Armadas, en Madrid, el pasado 12 de octubre. EFE/Archivo/Kiko Huesca

 

Gerardo Domínguez

 

Federica Mogherini, alta representante de la Política Exterior comunitaria, ha calificado de histórica esta iniciativa que nació en la cumbre de la Unión Europea celebrada en Lisboa en el año 2007 pero que hasta ahora no había tenido el respaldo necesario para hacerla realidad.

La idea tiene importantes consecuencias económicas y organizativas para Europa. De las económicas la más relevante es la puesta en marcha de un presupuesto común. Con esto se logra un importante ahorro al reducir el número de sistemas de armamento en poder de cada nación, evitar su duplicación y mejorar el sistema de compras.

Otro punto importante es la optimización de las inversiones en defensa, al plantearse las mismas con criterios tanto de efectividad militar como de rendimiento social, combinado con una visión de desarrollo tecnológico e investigación. Un ejemplo lo encontramos en el proyecto de caza europeo, conocido como Eurofighter.

Organizativamente hay que destacar la creación de una red de centros logísticos a nivel europeo, un centro de respuesta rápida en caso de crisis y la implantación de un programa de formación de oficiales. Además se abre la posibilidad de poner en marcha operaciones militares multinacionales, en principio circunscritas a misiones sanitarias, con la posibilidad de extenderse a otro tipo de despliegues.

Una de las preguntas que surgen es la del momento elegido para su puesta en marcha. Una de las respuestas la encontramos en la salida del Reino Unido de las instituciones europeas (conocido como Bréxit). Paradójicamente, la crisis en la que la retirada del Reino Unido ha sumido a la UE, puede convertir la búsqueda de un objetivo común, en este caso la defensa, en un catalizador para lograr una mayor y más seria integración.

Además el Bréxit elimina uno de los grandes obstáculos de la cooperación militar en la UE, ya que este país siempre vio con reticencias los avances en esta materia, temeroso de que en un futuro hiciera posible la formación de un ejército propio en el seno de la Unión Europea.

Otro factor para dar un empujón al proyecto ha sido la exigencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aumentar el presupuesto de defensa de los miembros de la UE. Después de años de crisis económica en los que globalmente cayó el gasto militar, los países europeos han comenzado a plantearse un incremento del mismo.

Un aumento presupuestario que tiene en la PESCO el mejor aliado para garantizar su racionalidad y asegurar la efectividad y buen aprovechamiento del dinero invertido en defensa. 

Actualmente los titulares de Defensa de los países miembros de la Unión Europea tienen sobre la mesa alrededor de 30 proyectos de cooperación. Al mismo tiempo se ha conseguido un importante consenso multinacional sobre como avanzar en un proyecto que podría estar en marcha antes de final de año.

Un optimismo que tiene ciertas sombras en las diferencias sobre el número de participantes y el grado de implicación en la iniciativa que tienen los dos grandes motores de la UE, Alemania y Francia. Mientras los franceses son partidarios de crear una especie de “Europa de dos velocidades de la defensa”, con un grupo de países altamente comprometidos. El proyecto alemán es más inclusivo, y apuesta por ampliar la participación a todos los estados interesados. EFE 

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