El Gobierno encara 2018 pendiente de los presupuestos y de Cataluña

El segundo año de la actual legislatura comienza para el Gobierno con similar incertidumbre a la vivida en el primero: los presupuestos para 2018 están en el aire, el desafío independentista en Cataluña se mantiene y la capacidad para legislar del Ejecutivo se haya constreñida por la necesidad de acuerdos con otras fuerzas.
El presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, durante una comparecencia en el Palacio de la Moncloa, sede del ejecutivo español. EFE/Chema MoEl presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, durante una comparecencia en el Palacio de la Moncloa, sede del ejecutivo español. EFE/Chema Moya

 

Carlos Moral

 

Las elecciones catalanas del pasado 21 de diciembre han introducido un nuevo factor en el escenario: Ciudadanos, el principal socio del PP en el Gobierno, se proyecta ahora también como su mayor rival electoral, por lo que los populares ya se afanan en diseñar una estrategia para intentar frenar al partido que encabeza Albert Rivera.

A su favor, el Gobierno de Rajoy cuenta con el mejor escenario económico desde que comenzó la crisis en 2008, con buenas pespectivas de crecimiento del PIB para 2018 -la previsión del Gobierno es una subida entre el 2,8 % y el 3 %- y el desempleo encadenando cifras a la baja. Una situación propicia para trasladar esa mejoría a los ciudadanos a través de las cuentas del Estado, siempre que logre aprobarlas.

Para ello, Rajoy necesitará revalidar el apoyo que logró en 2017 de Ciudadanos, las formaciones canarias y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Este último es el que se presenta a priori más complicado, debido a que los nacionalistas vascos se opusieron frontalmente a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

Sin embargo, el favorable acuerdo con el Ejecutivo logrado por el Gobierno vasco para liquidar el cupo -la cantidad que la administración vasca paga al Estado por las competencias no transferidas a la comunidad autónoma- y el apoyo del PP a los presupuestos del Gobierno vasco, han creado un clima en el que el entendimiento parece factible.

En cualquier caso, la necesidad que el Gabinete de Rajoy tiene de fraguar acuerdos a varias bandas complica la situación, porque las demandas de los distintos actores a veces son difícimente compatibles, y, al margen de los presupuestos, dificulta la actividad legislativa, como ha sucedido en 2017, donde apenas han salido adelante unas pocas iniciativas del Gobierno.

Rajoy reitera que su deseo es completar la legislatura, confía en aprobar los presupuestos para 2018 y descarta por el momento la convocatoria de elecciones anticipadas. El conflicto de Cataluña y la situación del PSOE, en proceso de reconstrucción, y de Podemos, con problemas internos y a la baja en las encuestas, pueden favorecer las aspiraciones de estabilidad del presidente del Gobierno.

Cataluña volverá a ser el eje de la agenda política en 2018. La expectativa de una rápida salida a la crisis catalana se ha esfumado después de que los independentistas renovaran su mayoría absoluta en las elecciones autonómicas del 21 de diciembre y la incógnita ahora es si apostarán de nuevo por la vía unilateral o acatarán el marco legal.

Además de Cataluña, la financiación autonómica, el pacto educativo o la reforma del sistema de pensiones serán los principales asuntos en la agenda del Gobierno, que intentará conseguir en estas materias acuerdos como los que logró el pasado año en cuestiones como la lucha contra la violencia machista, el techo de gasto o el salario mínimo.

El año que ahora comienza está libre, a priori, de convocatorias electorales y el Gobierno y el PP lo encaran con la voluntad de recuperar la iniciativa política y frenar el auge de Ciudadanos, con la vista puesta en los comicios autonómicos y municipales de 2019.

El objetivo para los populares es captar votantes entre los electores más jóvenes y los de edad media, porque según los datos que señalan las encuestas del CIS, los menores de 55 años de edad se inclinan cada vez más a favor de Ciudadanos en lugar de por el PP. Una tendencia que necesitan revertir si quieren mantener la hegemonía en el centro derecha español.

En la tarea, además de las vicisitudes políticas, tendrán que atender a las eventuales decisiones judiciales que afecten al partido en los próximos meses, con varios procedimientos por corrupción en curso.

En el campo internacional, el foco de la política del Gobierno apuntara, como de costumbre, a la Unión Europea y a América Latina. Bruselas será el destino más repetido para Rajoy fuera de España, que participará en las cuatro reuniones ordinarias del Consejo Europeo (22 y 23 de marzo, 28 y 29 de junio, 18 y 19 de octubre y 13 y 14 de diciembre), en otra extraordinaria fijada para el 23 de febrero y en la cumbre de la OTAN que albergará la capital belga el 11 y 12 de julio.

Además, el presidente del Gobierno viajará a Antigua (Guatemala) para la XXVI cumbre iberoamericana -15 y 16 de noviembre-; a Buenos Aires para la cumbre del G20 -30 de noviembre y 1 de diciembre-; y también es muy probable su presencia en la apertura de la Asamblea General de la ONU en septiembre.

Destacan también en la agenda internacional de Rajoy para 2018 una probable cumbre sobre interconexiones energéticas en Lisboa convocada por el primer ministro portugués, Antonio Costa, con presidencia del presidente francés, Emmanuel Macron, y del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker; y una cumbre UE-Balcanes en Sofía el próximo mes de mayo.

También previstos encuentros bilaterales con Italia, Alemania, Francia, Túnez, Argelia, Túnez o Marruecos. EFE 

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