El fútbol, ante los tribunales de Justicia

Uli Hoeness, presidente del FC Bayern Múnich, y José María del Nido, expresidente del Sevilla, son los dos últimos exponentes de lo que parece haberse convertido en toda una tendencia en España y en Europa, despojar al fútbol del halo de invulnerabilidad que parecía tener ante los tribunales de justicia.
El presidente del club de fútbol Bayer de Munich, Uli Hoeness, comparece ante los socios del club. EFE/Marc MüllerEl presidente del club de fútbol Bayer de Munich, Uli Hoeness, comparece ante los socios del club. EFE/Marc Müller

A tenor de la entrada en prisión de Del Nido, el miércoles 5 de marzo, y de la declaración de Hoeness ante la Audiencia Provincial de Múnich en la que admitió haber evadido impuestos, parece que presidir un club de fútbol se ha convertido en una actividad de alto riesgo.

La importancia del fútbol ha podido hasta ahora con todo, o casi. Su trascendencia informativa, social, política y económica era el caldo de cultivo ideal para el ascenso de los nuevos triunfadores de cualquier otro campo ya fuera empresarial, político o de otra índole.

Además, el púlpito deportivo, sobre todo en los clubes de primer orden, parecía otorgar a sus dirigentes de un halo de invulnerabilidad que extendía su poder protector al resto de actividades privadas del prócer futbolístico.

Los casos se multiplican en las últimas fechas. El  4 de marzo (2014), un tribunal dictó penas de cárcel para ocho responsables del fútbol rumano, incluyendo el exdefensa internacional Gheorghe Popescu “Gica”, por evasión fiscal y blanqueo de dinero.

En Italia varios directivos de cuatro de sus equipos han tenido problemas con la justicia, tanto del Milán como del Juventus, el Fiorentina y el Lazio a raíz del llamado caso “Calciopoli”, que se descubrió en 2006. El suizo Marc Roger, expresidente del FC Servette, fue acusado en 2004 de quiebra fraudulenta, gestión desleal y abuso de confianza durante su mandato en el club de fútbol ginebrino.

Otros casos que cobraron notoriedad fueron el de Bernard Tapie, presidente del club de fútbol Olympique de Marsella, que en 1994 tuvo problemas con la justicia o el mismo Michel Platini, presidente de la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA) y vicepresidente de la FIFA, que fue condenado por su implicación en el caso de la “caja negra” del Saint Etienne, sobre la utilización de dinero para el pago de primas.

En España no son pocos los dirigentes futbolísticos que han tenido problemas judiciales. A Del Nido se pueden sumar los nombres de Manuel Ruiz de Lopera, José María González de Caldas, Ángel Lavín “Harry” y Augusto César Lendoiro, entre otros.

El asunto trasciende de nombres y de clubes y muy pocos equipos están al margen de cualquier implicación. Así el expresidente del Barcelona, Sandro Rosell, dejó su cargo, “por motivos personales”, un día después de que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz admitiera a trámite la querella de un socio poco conforme con las cuentas del fichaje de Neymar, la estrella brasileña. El fallecido Jesús Gil, en el Atlético de Madrid, Agapito Iglesias, máximo accionista del Real Zaragoza, Ángel Lavin, nombrado por el indio Ahsan Ali Syed, en el Racing de Santander son otros casos famosos.

El fútbol siempre pareció ser una especie de escudo protector ante la justicia, por la notoriedad que transfería a sus dirigentes. Ahora, por el contrario, se ha convertido en un escaparate antesala de entrada a los tribunales. DOC/EFE

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