La fragata F100, clave del éxito internacional de Navantia

El diseño y construcción de la fragata F100, el primer buque de su tipo diseñado con tecnología íntegramente española, supuso el punto de partida del éxito internacional de la naviera española Navantia, que en la actualidad compite en tres programas internacionales de construcción de buques de guerra en Estados Unidos, Canadá y Australia.
Vista de la fragata F-310 'Fridtjof Nansen', en el astillero de Navantia en Ferrol. EFE/Archivo/José MaurizVista de la fragata F-310 "Fridtjof Nansen", en el astillero de Navantia en Ferrol. EFE/Archivo/José Mauriz

Por Gerardo Domínguez
 

Una historia de éxito y excelencia que hay que rastrear hasta los años 90 cuando la constructora naval participó en el programa de cooperación europeo NFR90, que sirvió como base para el diseño de la nueva fragata F100 para la Armada española.
El buque incorporaba, por vez primera en un barco construido en astilleros no estadounidenses, el sistema de combate Aegis, desarrollado en Estados Unidos y considerado como el más potente entre los navíos de guerra actuales.
El programa de desarrollo de la F100 suponía una combinación de capacidades que ha permitido a Navantia abordar cualquier programa desde una perspectiva completa del buque, no solo desde su diseño como plataforma, sino asegurando la integración óptima de los sistemas. El resultado supone que la constructora naval alcance una posición de referencia como suministrador de soluciones integrales para la industria naval de defensa.
A partir del éxito de ese programa, Navantia pasó de importador a exportador de tecnología y a recibir encargos importantes como el firmado en el año 2000 con la Marina de Noruega para diseñar y construir cinco fragatas equipadas también con el sistema de combate Aegis. 
Siete años después el gobierno de Australia encargaba a Navantia el diseño de tres destructores Clase Hobart, junto con el suministro de equipos y sistemas.
No cabe duda de que la F100 ha sido el mayor éxito comercial de Navantia y se ha convertido en un producto líder en su categoría a nivel mundial. Una exitosa trayectoria internacional que puede ampliarse si la empresa consigue los tres contratos internacionales a los que opta, lo que la convierte en la única empresa naval involucrada en tres licitaciones en la actualidad.
El primero es el contrato SEA5000 para la Marina australiana. El programa tiene un gran valor económico y estratégico para la compañía, que quiere convertirse en el contratista principal para la construcción de nueve buques y consolidar a su filial en el país austral, como una de las mayores empresas de defensa en Australia.
El segundo es un contrato con la US Navy (Marina de los Estados Unidos) para la que Navantia aspira a construir, asociada con uno de los mayores astilleros estadounidenses, General Dynamics Bath Iron Works, al menos 20 navíos de guerra. Este programa supone la exportación de tecnología española a la marina más importante del mundo, con el consiguiente prestigio para Navantia.
El último de ellos es el programa Canadian Surface Combatant para la Marina de Canadá. Junto a sus socios tecnológicos SAAB Australia y CEA Technologies, Navantia espera ganar el concurso para la construcción de 15 fragatas para la Marina de Canadá. Se trata de una sólida propuesta basada en la F-105, ya exportada a Noruega y Australia.

De todo lo dicho podemos concluir que gracias a la F100, Navantia se convirtió en una empresa de referencia y una de de las constructoras navales más importantes a nivel mundial. Una posición que consolida a la industria española de la defensa y dota a la Armada con las más avanzadas capacidades militares, lo que contribuye, con su carácter estratégico, a la soberanía nacional.

Un éxito que Navantia espera ampliar con el programa de la F-110, destinado a construir las fragatas que sustituirán a las que actualmente prestan servicio en la Armada española.
Con este programa se pretende aprovechar la inversión pública para construir el mejor buque para las Fuerzas Armadas. A la vez se logra un retorno económico y social en forma de una importante aportación al PIB nacional y una sólida creación de empleo. EFE 

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