ANTARTIDA CONSERVACION

Fracasan las negociaciones para crear dos zonas protegidas en la Antártida

Las negociaciones para crear dos grandes zonas marítimas protegidas en la Antártida terminaron sin acuerdo, por tercera vez consecutiva, ante el bloqueo de Rusia y China.
EFE/Archivo/Felipe Trueba EFE/Archivo/Felipe Trueba

 

La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR) debatía desde hacía diez días en la ciudad australiana de Hobart dos propuestas que preveían restricciones de pesca comercial en unos 3 millones de kilómetros cuadrados de mar.

 LA ANTARTIDA

 La Antártida constituye el mayor y más importante enclave natural del planeta. El 98% de su territorio, unos 14 millones de kilómetros cuadrados (28 veces España), está cubierto por una capa de hielo con un espesor medio de 2 kilómetros.

 Cualquier cambio allí puede afectar al resto de la Tierra, ya que su inmensa masa de hielo desempeña una función crucial en la regulación general del clima.

 La esquilmación de los recursos marinos es el peor enemigo que acecha al ecosistema. Pingüinos, focas, ballenas y “krills” (pequeños crustáceos que se nutren de algas y sirven como alimento a peces, aves y mamíferos), son las especies más codiciadas.

 Su gran cantidad y variedad de recursos -caza y pesca, minerales (oro, cobre, platino, zinc, cromo y uranio) y petróleo- centran el enorme interés de algunos países que prefieren explotarlos en vez de preservarlos.

 Las actividades extractivas se concertaron el 28 de junio de 1988 en Wellington (Nueva Zelanda), con la aprobación del Convenio para la Regulación de Actividades sobre Recursos Minerales en la Antártida (CRAMRA).

 Greenpeace, asociación que lucha contra los delitos ecológicos y medioambientales, promovió en el año 1986 la Declaración del Gran Parque Mundial Antártico con el propósito de proteger, bajo la mirada atenta de Naciones Unidas, este rico continente de quienes intenten explotar sus recursos con fines económicos.

 La idea de dicha Declaración surgió a raíz de la II Conferencia sobre Parques Mundiales (Grand Teton, EE.UU.), en 1972, que contó con la asistencia de representantes de la FAO y la UNESCO, entre otros organismos.

 En la Antártida hay más de 70 bases científicas que realizan mediciones de turbiedad atmosférica y en la capa de ozono, y analizan la flora y el origen de los fenómenos volcánicos y de energía eólica.

 EL TRATADO ANTARTICO

 La necesidad de adoptar medidas medioambientales que protejan ese continente helado llamado Antártida, cuyas reservas de agua dulce no contaminada alcanzan el 75% del planeta, hicieron posible la firma, el 1 de diciembre de 1959, del TRATADO ANTARTICO.

 Este tratado surgió como consecuencia de los esfuerzos de tipo científico de doce países durante el año Geofísico Internacional de 1957-1958.

 Al principio las naciones signatarias fueron doce (Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Gran Bretaña, Japón, Francia, EE.UU., Noruega, Nueva Zelanda, la URSS y Africa del Sur); posteriormente se incorporarían Polonia, la RFA y la RDA, Brasil, Bulgaria, Checoslovaquia, Dinamarca, Holanda, Guinea, Italia, Perú y Rumanía. Uruguay, España, Suecia y Ecuador han sido de los últimos en adherirse al Tratado Antártico, que cuenta con unos 40 países miembros.

 REUNIONES CONSULTIVAS

 Las reuniones consultivas del Tratado se celebran cada año en uno de los estados con estatuto consultivo -que sólo se concede a quienes cuentan con misiones científicas de importancia en la Antártida.
EFE/DOC

.

Etiquetado con:
Publicado en: Documentos