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El FMI asiste a Argentina con 50.000 millones de dólares

El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este 20 de junio el plan de asistencia financiera a Argentina por valor de 50.000 millones de dólares y de tres años de duración destinado a "reforzar la economía" y recuperar "la confianza de los mercados".
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, solicitó ayuda económica al FMI, que asistirá al país austral con 50.000 millones de dólares. EFE/D. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, solicitó ayuda económica al FMI, que asistirá al país austral con 50.000 millones de dólares. EFE/D. Fernández

“La decisión del Directorio permite a las autoridades realizar una compra inmediata de 15.000 millones de dólares. La mitad de ese monto (7.500 millones de dólares) se destinará al respaldo presupuestario”, indicó el Fondo en un comunicado.

Asimismo, remarcó que el programa macroeconómico propuesto por el Gobierno del presidente Mauricio Macri “reduce las necesidades de financiamiento, encauza la deuda pública argentina por una trayectoria descendente firme y afianza el plan de reducción de la inflación mediante metas más realistas y el fortalecimiento de la independencia del banco central”.

Los 35.000 millones de dólares restantes estarán disponibles a lo largo de la duración del acuerdo, supeditados a exámenes trimestrales del organismo, aunque las autoridades argentinas ya han informado de momento que serán tratados “con carácter precautorio”.

El programa establece como metas fiscales un déficit primario del 2,7 % del PIB este año y del 1,3 % en 2019 y alcanzar un equilibrio primario en 2020, así como un paulatino descenso de la inflación a un 17 % para 2019 y un 13 % para 2020.

La institución dirigida por Christine Lagarde subrayó que el plan “incluye medidas para proteger a los segmentos más vulnerables de la sociedad manteniendo el gasto social y, en caso de que las condiciones sociales desmejoraran, abriendo margen para incrementar el gasto en la red de protección social argentina”.

El presidente argentino Macri negoció un plan con el Fondo para paliar la abrupta depreciación de la moneda de principios de mayo y que incluye, además, que el banco central deje flotar libremente el tipo de cambio y no seguirá interviniendo para aplacar el avance del dólar.

A los 50.000 millones del FMI se sumarán otros 5.650 millones de dólares que Argentina recibirá del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como del Banco Mundial y del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Fragilidad y dependencia exterior

La petición de Argentina de un crédito al Fondo Monetario Internacional (FMI) fue interpretado como un síntoma de la fragilidad y la dependencia del exterior que tiene el modelo económico que sigue el Gobierno de Mauricio Macri.

Cuando el actual Ejecutivo se constituyó a finales de 2015, Argentina tenía un elevado déficit fiscal que había compensado con emisión de moneda, como sucedió en muchos períodos de su historia, lo que generaba una alta inflación; Macri se propuso reducir ese déficit con “gradualismo” -una de las palabras más repetidas por el oficialismo- y sostenerlo mediante la deuda, en buena parte externa.

La reciente subida de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) estadounidense mostró la vulnerabilidad de ese esquema: mientras en el resto de mercados emergentes se produjo una anunciada sacudida por los movimientos de inversores que habían acudido a esos países buscando una mayor rentabilidad y ahora regresaban a EEUU, en Argentina causó un auténtico terremoto.

La abrupta caída del peso frente al dólar hizo que el Gobierno pasase en pocos días del optimismo a jugar su más impopular carta: un préstamo del FMI.

Tras la aprobación del programa de asistencia, Argentina seguirá enfrentando la amenaza de nuevos apuros en los mercados cambiario y de deuda, muy ligados a una confianza que el Gobierno aún no ha logrado que perdure, y especialmente vulnerables ante movimientos que tienen mucho de profecía autocumplida y que pueden hacer descarrilar el plan económico de Macri. EFE