Felipe VI insta a cortar de raíz la corrupción y evitar ruptura en Cataluña

Felipe VI abordó en su primer discurso navideño los problemas que más preocupan a los españoles, desempleo y corrupción, para lo que defendió una regeneración" de la vida colectiva. Deseando alcanzar el sosiego perdido, también habló de Cataluña y rechazó rupturas.
Los reyes Felipe VI y Letizia antes de un acto oficial en el Palacio Real de Madrid. EFE/Arhivo/Sergio BarrenecheaLos reyes Felipe VI y Letizia antes de un acto oficial en el Palacio Real de Madrid. EFE/Arhivo/Sergio Barrenechea

“Cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción” fue una de las frases más contundentes del rey Felipe VI en un discurso difundido sólo dos días después de que se supiese público el auto por el que su hermana, la infanta Cristina, se sentará en el banquillo de los acusados en el caso Nóos.

Felipe VI insistió en que los servidores públicos no deben serlo en pos de su enriquecimiento privado y también destacó que el hecho de que los responsables de “conductas irregulares” estén “respondiendo de ellas” es una prueba del funcionamiento del Estado de Derecho.

Sobre Cataluña, don Felipe explica que le duele y preocupa que  haya “fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos” y pide respetar la Constitución y realizar un esfuerzo “leal y sincero” de reencuentro para construir juntos un proyecto que garantice la pluralidad y genere ilusión.  A la Constitución apeló en diversas ocasiones, para recordar su valor y su papel en la configuración de la democracia española.

Reservó también un espacio destacado a la situación económica, que “continúa siendo un motivo de grave preocupación para todos”, y, después de apelar a los agentes políticos, económicos y sociales para que “trabajen unidos permanentemente” en la lucha contra el paro, porque es la “gran prioridad”, ha instado a garantizar el Estado de Bienestar.

“Los índices de desempleo son todavía inaceptables” y la economía española no ha sido capaz aún de “resolver de manera definitiva” este desequilibrio, ha recordado el Monarca, que además valoró las buenas tendencias que muestran las cifras macroeconómicas. 

El discurso de Felipe VI, que apelaba a la emoción para evitar fracturas, se acompañó de la puesta en escena de una sala de estar, de más movimientos de cámara y de enérgicos gestos con las manos. Para los ciudadanos deseo recuperar el  sosiego y ‘debemos’ fue la palabra que más utilizó. 

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