“Fariña”, se suma a la lista de publicaciones secuestradas

El secuestro cautelar del libro "Fariña", del periodista Nacho Carretero sobre la historia del narcotráfico gallego, por orden de un juez de Collado Villalba (Madrid), se une a la lista de publicaciones que han sido secuestradas o prohibida su impresión en España.

Incautación y descarga de fardos de cocaína, del narcotráfico, en Vigo. EFE/Archivo/Salvador Sas Incautación y descarga de fardos de cocaína, del narcotráfico, en Vigo. EFE/Archivo/Salvador Sas

 

En plena Transición, tras la muerte del general Franco, varias publicaciones fueron objeto de secuestro por órdenes judiciales como el semanario “Cambio 16”, el diario madrileño “El Alcázar”, el semanario satírico “El Cocodrilo”, el periódico “Diario 16”, el humorístico “El Papus”, el diario “Egin”, la revista “Punto y hora de Euskalerría” o más recientemente la revista satírica “El Jueves”.

En julio de 2007, la Audiencia Nacional ordenó “el secuestro” de esta revista, por injurias al sucesor de la Corona, ya que publica una caricatura “denigrante” de los Príncipes de Asturias manteniendo relaciones sexuales.

En cuando a los últimos libros, que ha sido ordenado su secuestro, la lista de casos es menor. Así, en  diciembre de 1991, el Ayuntamiento de Luque (Córdoba) cumplimentó la orden de secuestro de ejemplares no distribuidos de un libro en el que aparecía un trabajo sobre la Guerra Civil española, entregando en el Juzgado de Instrucción de Baena los cinco ejemplares que quedaban en el depósito municipal. El libro, editado por el Ayuntamiento como “Luque Estudios Históricos”, fue distribuido casa por casa de manera gratuita.

La medida adoptada fue consecuencia de las diligencias previas abiertas por la denuncia de un particular, Alfonso López Ontiveros, hijo de una persona a la que se le imputa supuestamente la muerte a sangre fría de un vecino.

En 1993 el titular del juzgado de instrucción número 3 de Murcia, Hilario Saez, ordenó el secuestro del libro “Aquellos años”, del ex-secretario general de la Presidencia del Gobierno Julio Feo, a raíz de la querella presentada por María José Alemán, ex-esposa del entonces alcalde de Murcia, que se consideraba injuriada por el contenido del libro. La Audiencia Provincial de Murcia levantó el secuestro cuatro meses después.

A finales del 2000, un juez dictó una sentencia que condenaba al periodista Juan Ignacio Blanco, a indemnizar a Rosa Folch y a “retirar de la circulación” el libro ¿Qué pasó en Alcácer?.

Blanco fue el periodista que propagó junto a Fernando García -padre de una de las tres víctimas del crimen de Alcàsser- extravagantes teorías sobre los asesinatos de las adolescentes Míriam García, Antonia Gómez y Desirée Hernández, y publicó un libro sobre el tema. Rosa Folch, madre de Desirée Hernández, inició acciones legales contra Blanco por considerar que había vulnerado el derecho a la intimidad de ella y de su hija.
No obstante, el libro no se podía encontrar en las tiendas, pero sí en internet.

En 2005 un juzgado de primera instancia de Barcelona ordenó secuestrar los 8.000 ejemplares que habían salido de la imprenta del libro del periodista Wayne Jamison, a petición de la productora de “Operación Triunfo”, Gestmusic, que alegó que la publicación lesionaba el honor y la buena fama del concurso.

En 2006, el Juzgado Mercantil número 1 de Barcelona dictó un auto de suspensión cautelar de la venta de la biografía de Joaquín Sabina, escrita por el propio cantante y por Javier Fernández Flores, por entender que podía haber “una supuesta colisión sobre la titularidad de los derechos de este libro”.

La suspensión del libro, “Yo también sé jugarme la boca. Sabina en carne viva”, se producía tras la denuncia presentada por Random House-Mondadori, ya que este grupo considera que es el titular de los derechos de la obra sobre Joaquín Sabina. EFE

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