ETA, hacia su epílogo golpeada por las fuerzas de seguridad

Mikel Irastorza pone el último nombre a la lucha que sin descanso llevan a cabo las fuerzas de seguridad para rubricar el epílogo de ETA, prácticamente aniquilada, aunque todavía quedan líneas por escribir -una docena de liberados, el control de la disidencia y el desarme- hasta poner el punto final.
Imagen del diario GARA del video emitido por ETA en enero de 2011, en el que declaró 'un alto el fuego permanente', previo al cese definitivo de la vImagen del diario GARA del video emitido por ETA en enero de 2011, en el que declaró "un alto el fuego permanente", previo al cese definitivo de la violencia que anunció nueve meses después. EFE/Alfredo Aldai

 

Sagrario Ortega y Laura Camacho

 

Irastorza, el jefe de la agónica ETA que sustituyó hace un año en la dirección de la banda terrorista al detenido por la Guardia Civil y las fuerzas de seguridad francesas David Plá, era arrestado este sábado en Francia junto con la pareja -un español y una francesa- que le acogía en su vivienda en otra operación conjunta.
Se trata del último capítulo escrito por la Guardia Civil contra la banda, un “golpe importantísimo” que “debilita aún más” a la organización, como han subrayado a Efe fuentes de la lucha antiterrorista, que han dejado claro que aún queda labor por hacer.
Porque las fuerzas de seguridad continuarán trabajando para escribir la última página de la historia de ETA, que acabará con su total desaparición una vez que sean puestos a disposición de la Justicia los pocos liberados -apenas una docena- que podrían integrar la banda y se recupere todo su armamento.
“Cada vez ETA cuenta con menos armas, con menos terroristas y con menos fuerza”, han resaltado las fuentes, que han hecho hincapié en los golpes que desde hace dos años ha asestado la Guardia Civil al terrorismo doméstico, golpeado en todos sus frentes: desde el logístico hasta sus cúpulas pasando por sus estructuras de apoyo.
Ya en julio de 2015, la Guardia Civil y la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) francesa acabaron con el aparato técnico-logístico encargado del sellado de los zulos y depósitos de armas y detuvieron a sus dos cabecillas, Iñaki Reta Frutos y Xabier Goienetxea.
Otras dos operaciones dirigidas contra la logística de ETA permitieron descubrir dos de los zulos de armas más importantes. El primero de ellos en Biarritz en mayo del año pasado y el segundo en octubre de este año al norte de París.
A estas actuaciones se suman las operaciones denominadas Jaque y Mate, también de la Guardia Civil, contra el llamado “frente de cárceles”, es decir, contra las estructuras de apoyo de la banda.
Quizá el mayor golpe desde el anuncio del fin de la violencia haya sido la desarticulación el pasado año de la cúpula de ETA con el arresto de Pla y de Iratxe Sorzábal. Un revés que obligó a la descabezada organización a poner al frente a Irastorza.
Las fuentes de la lucha antiterrorista creen que Irastorza, sin causas pendientes en España, era el encargado de gestionar el material del que dispone la banda, de controlar sus zulos ante un posible gesto de entrega de armas.
Además, podría ser la persona que haya intentado llamar a las puertas del Gobierno francés para negociar la situación de sus presos después de las reiteradas negativas del Ejecutivo de Mariano Rajoy.
Tras este nuevo descabezamiento de la cúpula, las fuerzas de seguridad no bajan la guardia y aseguran que seguirán actuando en todos los frentes para firmar el epílogo de la banda terrorista.
Y aunque de momento no preocupa demasiado, no perderán de vista a la disidencia que, como en cualquier otra organización, asoma en ETA. Atentas, por tanto, para ver en qué se traduce y cómo evoluciona. EFE

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