ETA anunciará su disolución el 5 de mayo en Bayona

La organización terrorista ETA anunciará su disolución el próximo 5 de mayo en un acto que se celebrará en Bayona (País Vasco francés), según han informado a Efe fuentes conocedoras del proceso.
 Imagen tomada de la página digital del diario GARA del video emitido por la organización terrorista ETA, en el que declara 'un alto el fuego perman Imagen tomada de la página digital del diario GARA del video emitido por la organización terrorista ETA, en el que declara "un alto el fuego permanente" EFE/Archivo/Alfredo Aldai

El próximo viernes se convocará una rueda de prensa de la organización “Bake Bidea” en Iparralde (Suroeste de Francia), en la que se anunciará un “evento” de alcance internacional a celebrar en Bayona, al que serían invitados instituciones, entre ellas el Gobierno Vasco, partidos políticos y sindicatos. Aunque estas fuentes desconocen los términos exactos que utilizará ETA para hacer pública su disolución, el anuncio se realizaría el 5 de mayo.

En esa rueda de prensa comparecerán responsables de “Bake Bidea”, del Foro Social y del Grupo Internacional de Contacto (GIC), con Raymond Kendall a la cabeza.
La televisión pública vasca (ETB) adelantó la intención de ETA de anunciar su disolución el primer fin de semana de mayo.

El pasado día 8 de abril, el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ya anunció en Bayona, con motivo del primer aniversario del desarme de ETA, que la organización terrorista daría “nuevos pasos” en las próximas semanas y meses.

HISTORIA DE UNA DISOLUCIÓN:

El 20 de octubre de 2011 la organización terrorista ETA anunció “el cese definitivo de su actividad armada”, después de que el 10 de enero comunicara un alto el fuego permanente.

Seis años y medio después, ETA aseguró que su disolución tendría lugar el 5 de mayo de 2018 en un acto que se celebrará en Bayona (País Vasco francés).
En la declaración de 2011, que calificó de “histórica”, la banda terrorista hizo “un llamamiento a los Gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tuviera por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada”.

El escrito comenzaba con un reconocimiento a la Conferencia Internacional celebrada el 17 de octubre anterior en el Palacio de Aiete de San Sebastián, que reclamaba el “cese definitivo” de la violencia y apoyó una negociación de las “consecuencias del conflicto”, es decir, de la situación de los presos y el desarme.
Tras el comunicado de ETA, partidos e instituciones políticas destacaron la victoria de la democracia y recordaron la memoria de las víctimas.

En diciembre la izquierda abertzale, en un texto suscrito por los firmantes del Acuerdo de Gernika, reconoció el “dolor y sufrimiento” que “las múltiples violencias han producido en Euskal Herria” y mostró su “pesar” a las víctimas “provocadas tanto por la violencia de ETA como por las estrategias represivas y de guerra sucia de los Estados Español y Francés”.

El 26 de febrero de 2012, la antigua Batasuna lamentó también que su posición política hubiera podido humillar a las víctimas.
Transcurridos seis meses desde el anuncio etarra, el gobierno puso en marcha un plan integral dirigido a presos terroristas para facilitar su reinserción y evitar su radicalización en las cárceles.

ETA ratificó el cese de su actividad armada en julio de 2012 y en el mes de noviembre pidió negociar sobre los presos y huidos, el desarme y disolución de la organización y la “desmilitarización” de Euskal Herria.

Al final de 2013, el colectivo de reclusos de ETA (EPPK) reconoció “con toda sinceridad el sufrimiento y daño multilateral generados” por sus acciones y anunció estar dispuesto a aceptar una “solución” para los presos, mediante un proceso “escalonado” e “individual” que se llevara a cabo en un “tiempo prudencial”.
Un año más tarde, ETA comunicó su decisión de sellar y dejar “fuera de uso operativo” parte de su arsenal como gesto para acometer su desarme.

Mientras, en las cárceles, los presos etarras daban un paso al admitir la legislación española, reconocer el daño causado y aceptar someterse a medidas penitenciarias “individuales”, aunque sin poner en cuestión su “dignidad política”.

En marzo 2017, ETA anunció su desarme total, un proceso que culminó el 8 de abril con la entrega a la policía francesa la localización de ocho de sus depósitos de armas, todos ellos ubicados en el departamento de los Pirineos Atlánticos.

Paralelamente a su desarme, la banda terrorista redactó un texto en el que descartaba su continuidad como “organización convencional” porque, de intentarlo tendría que “reinventar todo lo demás: estrategia, funciones concretas y medios de lucha e influencia”.

El 1 de abril de 2018 hizo público un comunicado dedicado a “honrar” a sus militantes, en el que sin hacer una referencia explícita a su posible disolución sí admite que “este año es especial debido al proceso de debate que está a punto de concluir”.

Y el 20 de abril, en un comunicado ETA hecho público en Gara y Berria en el que reconoce “el daño causado”, admite su “responsabilidad directa” en el “sufrimiento desmedido” que la sociedad vasca ha padecido, y afirma que “lo siente de veras” por las víctimas.
Días después, la ETB informó de que ETA anunciará su disolución el 5 de mayo en un acto que se celebrará en el País Vasco francés. EFE-doc

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