Estados Unidos debe apoyar a Colombia

Colombia era un país afectado por los cárteles de la droga y las insurgencias terroristas. Pero, en las últimas dos décadas, Colombia se ha convertido en un país más próspero y con una sociedad más segura.
El senador estadounidense Marco Rubio.El senador estadounidense Marco Rubio.

Marco Rubio, senador de EEUU por el estado de Florida

 

El apoyo de los Estados Unidos, incluyendo los programas de asistencia al exterior, jugó un papel importante en esa transformación. Junto al presidente Iván Duque Márquez, tenemos la oportunidad de fortalecer aún más la relación entre EE.UU. y Colombia.

El aumento de la cooperación entre ambos países es esencial dados los desafíos en la seguridad y estabilidad regional. Algunos de estos desafíos son obvios. En Venezuela, Nicolás Maduro y sus secuaces están conllevando a un país previamente próspero hasta el punto del colapso total. En Nicaragua, Daniel Ortega y su esposa están convirtiendo su Gobierno en una dictadura militar. Y en Bolivia, Evo Morales está aplastando la disidencia con la ayuda del régimen cubano. Además, las actividades antiamericanas en la región de adversarios tales como Rusia y China se están intensificando.

Estas combinaciones tóxicas son malignas no solo para los intereses de los Estados Unidos, sino también para la estabilidad y el desarrollo de toda la región a largo plazo. Para evitar un retroceso irreparable en Latinoamérica, debemos trabajar con el presidente Duque y aumentar la cooperación entre los Estados Unidos y Colombia en tres áreas críticas.

Primero, debemos expandir nuestro compromiso de seguridad y cooperación con Colombia. La inestabilidad a lo largo de la frontera con Venezuela está aumentando, ya que tanto el número de migrantes venezolanos que huyen de su país como la presencia militar del régimen de Maduro en las zonas fronterizas continúan incrementándose. Para contener el daño causado por Maduro, será necesario estabilizar y controlar esta frontera.

Esas acciones también son para combatir a narcoterroristas y a otros grupos ilegales que están llenando el vacío y operan por el departamento del Norte de Santander. Asimismo, estas acciones ayudarán a extender el alcance del Gobierno colombiano en áreas rurales, lo cual es crucial para empoderar a la administración del presidente Duque en su lucha contra el Clan del Golfo y evitar que amplíen su área operativa.

Para ayudar en el desmantelamiento del Clan, el grupo criminal más grande de Colombia, también debemos brindar asistencia para fortalecer las capacidades del Ejército colombiano y de la Policía Nacional, incluyendo la tecnología de drones antiaéreos, entrenamiento de descodificación y mejores equipos de comunicación y capacitación.

Para combatir el tráfico ilegal de drogas, también debemos aumentar el intercambio de información, especialmente entre los Estados Unidos, Colombia y la Unión Europea, e iniciar operaciones avanzadas contra el lavado de dinero para contrarrestar los flujos ilícitos del Clan del Golfo y de otros grupos delictivos que operan en Colombia y en Venezuela.

Segundo, Estados Unidos debe trabajar con Colombia para reunir y documentar pruebas que puedan presentarse ante las Naciones Unidas para mostrar cómo Maduro y su régimen le dan albergue a organizaciones terroristas y redes de tráfico de drogas. El informe anual del Departamento de Estado sobre terrorismo vincula expresamente al régimen de Maduro en Venezuela con las Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTOs) designadas por EE.UU. “Individuos vinculados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a País Vasco y Libertad (ETA) estuvieron presentes en Venezuela, así como simpatizantes y partidarios de Hezbollah”, dice el informe.

Para que este esfuerzo sea exitoso, nuestros aliados europeos deben estar más comprometidos. Naciones como Bélgica, Países Bajos, España, Alemania y Reino Unido están luchando contra niveles récord de cocaína que emana de redes ilícitas en Colombia. Los crímenes violentos también están aumentando por el tráfico de drogas. Este es un desafío global, no solo regional.

Tercero, debemos ayudar a reforzar las capacidades defensivas de Colombia en caso de conflicto. La crisis en Venezuela representa una grave amenaza a la seguridad y la estabilidad regional dada la enorme reserva de armas convencionales controladas por las fuerzas de seguridad de Maduro. Los Estados Unidos pueden ayudar a Colombia a prepararse ante un posible conflicto mejorando la cooperación mutua entre nuestras agencias de inteligencia y las militares. También es vital que apoyemos los esfuerzos de Colombia para ayudar a otros ejércitos de la región y avanzar una agenda antidrogas sólida entre EE.UU. y Colombia.

Antes de su toma de posesión, el presidente Duque expresó un fuerte deseo de dejar claro que “Una Colombia en paz es una Colombia donde la paz se encuentra con la justicia”. Ese es un desafío en el que Estados Unidos debe ayudar a través de una mayor cooperación destinada a reforzar nuestra presencia militar, aumentando los esfuerzos antinarcóticos y rechazando los mensajes antiamericanos en toda la región, diseñados para crear una mayor inestabilidad. El momento es decisivo, y somos afortunados de tener un aliado en la región con tan buena disposición como el presidente Duque.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

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