España: las balanzas fiscales reflejan desigualdades en la redistribución

El Gobierno ha hecho públicas las balanzas fiscales de las autonomías -la diferencia entre los recursos que aportan los habitantes de una comunidad y lo que reciben a cambio-, donde Madrid, Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana sostienen el gasto del resto, que son receptoras netas.
Una persona enseña una moneda de euro. EFE/Archivo/ORESTIS PANAGIOTOUUna persona enseña una moneda de euro. EFE/Archivo/ORESTIS PANAGIOTOU

María López 

Con datos de 2011, Madrid es la comunidad con mayor déficit fiscal, con un saldo negativo de 16.723 millones de euros, que casi duplica al catalán(8.455 millones). La Comunidad Valenciana con 2.018 millones de déficit y Baleares (1.483 millones) completan el grupo de contribuyentes netas.

En el grupo de las receptoras netas las que tienen un mayor saldo positivo en términos absolutos son Andalucía (7.241), Canarias (4.054)y Castilla y León (3.929) aunque al tener en cuenta el PIB de cada comunidad son las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla seguidas por Extremadura y Canarias las que más superávit registran, pasando Andalucía al octavo puesto.

El cálculo se ha elaborado con el modelo de carga-beneficio, donde los gastos se imputan en función de los beneficiarios y no del territorio donde se efectúen. Con este cómputo, si una infraestructura se construye en Madrid pero beneficia a ciudadanos de otros territorios el coste se cargará de forma proporcional a todas las comunidades beneficiadas.

Madrid, Baleares y Cataluña son los territorios que más aportan pues son las que concentran altas rentas per cápita. Consecuentemente, las autonomías más pobres aparecen como las más beneficiadas. 

Este reparto obedece a la lógica del sistema redistributivo español, según afirman los expertos que señalan la existencia de anomalías en las balanzas fiscales que generan disparidades.

Un ejemplo es la Comunidad Valenciana que a pesar de ser una de las comunidades con menor renta per cápita tiene déficit fiscal. En el lado opuesto se sitúan el País Vasco y Navarra, comunidades ricas que obtienen saldos positivos y abandonan el rol de contribuyentes netas, que sí tenían en 2008, para pasar a ser receptoras.

El informe sobre el denominado “sistema de cuentas públicas territorializadas” es obra de un grupo de tres expertos encabezado por Ángel de la Fuente, investigador del CSIC y director de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Para De la Fuente, que las comunidades que más tienen aporten más es prueba de que existe un modelo de redistribución funcional, mientras que la existencia de sistemas tributarios singulares y el saldo positivo de comunidades ricas cuestionan la igualdad de la norma. 

Las divergencias aparecen claramente al observar los índices de financiación de competencias homogéneas por habitante, que miden cuánto se destina a sostener los servicios públicos comunes a todos los españoles en cada territorio.

Aparecen comunidades infrafinanciadas, encabezadas por Baleares y Valencia, que se alejan 25 y 22 puntos respectivamente de la media nacional. También reciben una financiación insuficiente Canarias y Andalucía, a pesar de que los datos absolutos las coloquen como las más beneficiadas del sistema.

Sin embargo, la mayor dispersión es la de las autonomías mejor financiadas, aunque no todas las que superan la media generan desigualdad ya que en los gastos de algunos territorios influyen factores como la edad o la dispersión demográfica que explican mayores dotaciones. Son País Vasco y Navarra, que sitúan su financiación muy por encima de la media, 85 y 60 puntos, respectivamente, las que cuestionan el sistema.

La conclusión más interesante que arroja el informe es que en España no existe igualdad territorial en la financiación de los servicios públicos por habitante y hay ciudadanos más o menos privilegiados según su lugar de residencia. 

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