España: la tragedia de Ceuta hace estallar la olla a presión de la inmigración

Seis intentos masivos de asalto a las vallas de Ceuta y Melilla, más de 500 subsaharianos dentro ya, 80.000 esperando a hacerlo y un encendido debate político que ha llegado hasta la UE. La olla a presión de la inmigración irregular ha estallado cuando casi todo el mundo se había olvidado de este problema.
Vallado fronterizo de Melilla tras un intento de entrada a España de cerca de 650 inmigrantes. EFE/Archivo/F.G. GUERREROVallado fronterizo de Melilla tras un intento de entrada a España de cerca de 650 inmigrantes. EFE/Archivo/F.G. GUERRERO

Sagrario Ortega y Laura Camacho.

Este es el escenario un mes después de la tragedia de Ceuta en la que fallecieron quince inmigrantes ahogados cuando trataban de alcanzar la costa española, tras una actuación de la Guardia Civil cuestionada dentro y fuera de nuestras fronteras, pero que ha dejado a los agentes que trabajan en los perímetros fronterizos de las dos ciudades autónomas en una situación de “desánimo generalizado”.

Mientras se buscan soluciones a la fuerte presión migratoria, los agentes destinados en Ceuta y Melilla sufren cierto desamparo al sentir que a los ojos de algunos políticos han dejado de ser “los guardianes del mundo civilizado” para convertirse en los “culpables” cuando “la cosa pinta mal”.

Lamentan estos funcionarios ser la diana en un momento en que la inmigración ha vuelto a primera página. En el centro de ella, la fotografía del lanzamiento de pelotas de goma al mar por parte de los agentes ese fatídico jueves, lo que abrió un debate meses después de que se sofocara el de concertina sí, concertina no.

Con la tragedia en primera página y cruces de vídeos de esa madrugada, Ceuta y, especialmente, Melilla están sufriendo una fuerte presión migratoria similar a la crisis de 2005 y que se antoja de difícil solución para el Gobierno, que busca la implicación de la UE en su frontera sur.

En ello se afana Fernández Díaz, que ha tomado las riendas, ha prohibido el uso de pelotas de goma en las vallas, ha viajado a Bruselas para pedir 45 millones de euros de ayuda para reforzar la seguridad y se ha reunido con su homólogo marroquí y ha visitado Ceuta y Melilla.

Y es que para el Gobierno la inmigración es un asunto de Estado en el que quiere que se involucre la oposición, más empeñada en esclarecer lo ocurrido el día 6 de febrero que en pactar políticas con el Ejecutivo en esta materia, que relega a otro momento.

Otra de las preocupaciones es la acogida de los que ya han entrado. Su hacinamiento en los centros de internamiento de extranjeros -el de Melilla ya está al triple de su capacidad- y las escasas posibilidades de salir de allí en un periodo corto de tiempo puede convertir estas dos ciudades en un polvorín social, como han alertado ya los sindicatos policiales.

¿Pero cómo evitar las entradas? La solución no es fácil y todas las partes implicadas reconocen que no pasa por “subir” la valla, sino por medidas de desarrollo en los países de origen, que de tomarse, solo tendría resultado a largo plazo.

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