España apuntala el futuro de su industria naval militar

El Gobierno que encabeza Mariano Rajoy cree que la industria naval militar española es un sector estratégico y, por ello, a pesar de la crisis y las múltiples necesidades, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y su número dos, Pedro Argüelles, han conseguido el dinero necesario para apuntalarlo.
San Fernando (Cádiz), 05.12.2014,- Los operarios de Navantia-San Fernando (Cádiz) han comenzado ya la segunda fase de los Buques de Acción MarítimSan Fernando (Cádiz), 05.12.2014,- Los operarios de Navantia-San Fernando (Cádiz) han comenzado ya la segunda fase de los Buques de Acción Marítima (BAM). EFE/Archivo/Román Ríos

Alfonso Izquierdo

Si hace unos meses los trabajadores de los astilleros públicos Navantia de Galicia y Andalucía salían a la calle para advertir de su negro futuro por la escasez de carga de trabajo, ahora pueden dormir algo más tranquilos.

El Ministerio de Defensa, su principal cliente aunque no único, ha encontrado durante 2014 la manera para rescatar a la empresa dependiente de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) y dirigida por José Manuel Revuelta con fondos frescos para asegurar que España seguirá siendo una potencia en el sector europeo de la construcción naval militar.
Defensa ha decidido dedicar más de 1.200 millones de euros extras para iniciar un nuevo ciclo inversor que beneficie directamente a Navantia y a sus contratistas tras seis años de sequía.
Se trata de la construcción de dos nuevos Buques de Acción Marítima (BAM), la revisión y modernización de un submarino para alargar su vida operativa, el inicio del diseño de una nueva y ultramoderna fragata, denominada F-110, y el rediseño del submarino del futuro bautizado como S-80 después de reconocer, tras meses de ocultamiento, graves errores de desarrollo.
En la rueda de prensa del pasado Consejo de Ministros, que dio el visto bueno a la firma del convenio entre Navantia y el Ministerio de Industria, que financiará la construcción de los BAM, la vicepresidenta, Soraya Saénz de Santamaría, subrayó no tanto el valor militar del encargo como su impacto económico y en términos de empleo.
“Por cada euro de facturación de Navantia con este proyecto se genera una demanda agregada total en la economía española de 3,1 euros; por cada euro de facturación de Navantia, el PIB se incrementa en 1,2 unidades monetarias y durante el período de construcción se generarán anualmente cerca de 1.350 ocupados directos e indirectos”, señaló Saénz de Santamaría.
Sin embargo, algunos ponen el dedo en aspectos como hasta qué punto el Gobierno debe seguir favoreciendo a las empresas públicas mientras exige grandes sacrificios a las privadas del sector de defensa o su alto costo.
Si los cuatro BAM que se construyeron en la primera fase -entre 2006 y 2012- costaron 294 millones de euros, los dos de esta segunda fase -que se construirán entre 2014-2019- costarán un 113 % más -en total 335 millones- a pesar de tratarse de solo dos unidades. EFE

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