Eslovenia vive su segundo terremoto político en menos de dos años

Eslovenia vive su segundo terremoto político en menos de dos años con el triunfo electoral el domingo 13 de julio de un partido recién fundado, lo que prueba la desesperada búsqueda de los eslovenos de una alternativa radical a las élites establecidas.
Protesta contra la corrupción, en Liubliana. EFE/Archivo/Antonio BatProtesta contra la corrupción, en Liubliana. EFE/Archivo/Antonio Bat

Vesna Bernardic

El llamado “Partido de Miro Cerar” (SMC), creado por el conocido profesor de Derecho y coautor de la Constitución eslovena Miro Cerar, logró en solo 40 días de existencia ganarse la confianza de un 36 por ciento del electorado.

Su ascenso en tiempo récord ha puesto de relieve la debilidad que parecen sentir los eslovenos por nuevas agrupaciones políticas, ya que en 2011 otro partido nuevo, “Eslovenia Positiva”, ahora fuera del Parlamento, también logró triunfar en unas elecciones.

Mientras que en ese partido, fundado por el entonces alcalde de Liubliana, Zoran Jankovic, había muchos políticos establecidos, los 36 diputados que tendrá el SMC en el Parlamento son todos novatos.

“Es una señal de que se está produciendo el reclutamiento de nuevas élites políticas en Eslovenia”, explica a Efe el director del instituto de ciencias políticas IFIMES de Lubliana, Zijad Becirvic.

Cerar representa “un símbolo de la honestidad y rectitud, una rareza en la escena política eslovena”, asegura el analista.

Los diarios Delo y Dnevnik destacan que los eslovenos están tan hartos ya de los vicios de su casta política que aceptan ahora el riesgo de colocar en el poder a completos desconocidos.

Los polos políticos opuestos, o sea, el partido conservador SDS y el socialdemócrata SD, han alimentado durante años un constante conflicto ideológico, sacando provecho de ello sobre todo los políticos implicados, según destaca Becirvic.

El sistema se mantuvo en pie desde la independencia de esa exrepública yugoslava en 1991 hasta el comienzo de la gran crisis financiera de 2008, que afectó duramente a la economía eslovena, trayendo consigo turbulencias políticas sin precedente.

Desde entonces, se celebraron tres elecciones, entre ellas dos anticipadas, y hubo cuatro gobiernos diferentes.

Tras estas turbulencias, Cerar ha prometido ahora “devolver la ética a la política”, con el fortalecimiento del estado de Derecho, la lucha contra la corrupción, la eficacia económica y la solidaridad social.

Al conocer su triunfo electoral, prometió atenerse a las medidas y recomendaciones de la Comisión Europea para salir de la crisis y confirmó que continuaría con la privatización de empresas públicas.

Se manifestó a favor de una amplia coalición “multicolor”, pero “firme y estable” y sin tener en cuenta a partidos, con políticos encarcelados por corrupción.

Hace así referencia directa al líder del SDS, el exprimer ministro Janez Jansa, condenado a dos años de cárcel por corrupción.

Según el propio Cerar, no es un problema que los nuevos cuadros sean desconocidos, “con tal de que sean expertos probados”, aunque dejó abierta la posibilidad de recurrir a antiguos ministros “con tal de que sean capaces y no comprometidos”.

A la incertidumbre sobre si los nuevos líderes del país están a la altura de la circunstancias se suma ahora el anuncio del SDS de no reconocer los resultados electorales y al próximo Gobierno.

Los conservadores denuncian que su líder haya tenido que iniciar su pena de dos años de cárcel justo antes del comienzo de la corta campaña electoral, lo que califican como un intento de eliminarlo de la carrera.

A pesar de las primeras impresiones positivas, el “político Cerar” sigue siendo una gran incógnita. EFE

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Publicado en: Análisis