Erdogan inaugura sistema presidencialista y refuerza sus poderes en Turquía

El presidente de Turquía, el conservador islamista Recep Tayyip Erdogan, asume como jefe del Estado, ahora ya bajo el nuevo sistema presidencialista aprobado tras la reforma constitucional de 2017, que le concede amplios poderes ejecutivos.
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, vota en las elecciones de junio. EFE/Archivo/Sedat SunaEl presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, vota en las elecciones de junio. EFE/Archivo/Sedat Suna

Esta reforma constitucional, que fue ratificada en su día en referéndum, elimina la figura del primer ministro y otorga amplios poderes ejecutivos al presidente.
A partir de ahora, Erdogan podrá gobernar por decreto, nombrar a ministros, y tendrá el poder de elegir y destituir a alto cargos de la función pública.
En su primer discurso como presidente, Erdogan ha dicho que Turquía vive a partir de hoy “un nuevo comienzo”. “Voy a tratar de trabajar con el planteamiento de no ser el presidente solo para aquellos que votaron por mí sino para la totalidad de los 81 millones de turcos”, prometió el mandatario.

RECEP TAYYIP ERDOGAN (Estambul, 1954) nació en el seno de una familia de clase media-baja oriunda de los montes del mar Negro.
Fue durante once años (2003-2014) primer ministro, siempre con mayorías absolutas, antes de pasar al cargo de presidente, teóricamente solo representativo, pero desde donde siguió manejando los hilos del poder en los últimos cuatro años.
Erdogan fue el primer presidente elegido en las urnas en 2014, y no en el Parlamento, gracias a una reforma que él mismo impulsó desde el Gobierno.
El año pasado logró el “si” de la población, expresado en referéndum, para la reforma constitucional que elimina el cargo del primer ministro y traspasa todo el poder ejecutivo al presidente, un paso duramente criticado por la oposición.
Sueña con el país como “potencia económica mundial”, piadosa, basada en la identidad islámica y guía del mundo musulmán, una ruptura profunda con los ideales laicos de Atatürk.
El respaldo popular del que goza se debe a una imagen labrada durante años, primero como devoto islamista y luego como reformador que supo combinar la ideología conservadora y religiosa con una apertura democrática y sobre todo económica.
Su eficaz gestión como alcalde de Estambul (1994-1998) fue su trampolín para llegar al cargo de primer ministro en 2002 e impulsar una privatización y dinamización de la economía turca.
Los cambios económicos llegaron junto a mejoras sociales, como la extensión de la salud pública, lo que le granjeó la gratitud de las clases modestas y la simpatía de los mercados internacionales.
En los más de quince años que lleva en el poder, Erdogan fue proyectando un estilo de gobierno cada vez más autoritario y marginando al equipo de fundadores del partido que lidera, el AKP, que lo rodeaba hasta entonces, pero esta actitud de hombre fuerte e incluso héroe solitario afianzó su imagen.
En las urnas consiguió el 24 de junio de 2018 la mayoría absoluta (52,5 por ciento del apoyo del electorado) que le evitó tener que enfrentarse en una segunda vuelta a su principal rival, el socialdemócrata Muharrem Ince.EFE

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