Enésima crisis institucional en Perú: Poder Judicial declarado en emergencia

Una investigación periodística ha expuesto una serie de audios que revelan la corrupción generalizada de la justicia en Perú y pone en una encrucijada al cuestionado Gobierno de Martín Vizcarra. Ya ha sido destituido su ministro de Justicia, Salvador Heresi; han renunciado los presidentes del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez, y del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), Orlando Velásquez; y la opinión pública exige reforma total.
Gabriela Wiener, escritora peruana.Gabriela Wiener, escritora peruana.

Gabriela Wiener, escritora peruana

 

“¿Cuántos años tiene? ¿Once añitos? ¿Pero está desflorada?”, dice el juez de la Corte Suprema de Justicia de Perú, César Hinostroza, para después añadir, refiriéndose al acusado de violación: “¿Y qué es lo que quieren, que le baje la pena o que lo declaren inocente?”. El caso de Hinostroza ha sido el más ventilado de la investigación publicada por el medio digital IDL-Reporteros hace unas semanas, y es sin duda el que más ha comprometido a la totalidad del Poder Judicial en el país.

Pero los ominosos 51 segundos que dura son solo la punta del iceberg. La corrupción campea en el vetusto palacio de Justicia de Lima. Lo sabe todo el mundo en el Perú, un país cuyo ya endeble aparato institucional, marcado por las dictaduras de turno, fue definitivamente envenenado por la última de ellas, la de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, que corrompieron todos y cada uno de los poderes del Estado hasta convertirlos en meros instrumentos de la mafia.

Casi dos décadas después, las secuelas de esa “fujimorización” las sigue pagando la ciudadanía. Entre otras cosas, con sus impuestos, Hinostroza estuvo en el Mundial de Rusia (con licencia y gracias a otro de sus negociados) y ahora mismo, mientras escribo estas líneas, goza de los 30 días de vacaciones pagadas que le ha impuesto como “castigo” el jefe del Poder Judicial.

A lo largo de los últimos días, IDL-Reporteros ha ido publicando otros audios de Hinostroza que recogen sus conversaciones, por ejemplo, con el miembro del Consejo Nacional de la Magistratura, Julio Gutiérrez, quien le pide que interceda ante una corte del Callao en favor de un “sobrino” -“Con todo gusto, hermano”, es la solícita respuesta de Hinostroza-; o con el ya ex ministro de Justicia, Heresi, quien lo trata fraternalmente y le pide su consejo para agilizar temas que se están “trabajando” en el Congreso.

Tanto el juez Gutiérrez como el ministro Heresi -este último por la intervención vía twitter del mismísimo presidente de la República, Martín Vizcarra,- se han visto forzados a renunciar a sus cargos.

A estos casos se suma la detención del expresidente de la corte del Callao Walter Ríos, y la puesta a disposición de sus cargos por parte de las autoridades del Consejo Nacional de la Magistratura, salpicado por el lodazal. El dimitido presidente de la Corte Suprema de Justicia, Duberlí Rodríguez, declaró hace unos días “estado de emergencia” de la justicia peruana y el presidente Vizcarra anuncia que prepara medidas para enmendar el rumbo. Unas medidas que a estas alturas parecen poco fiables ya que fue Vizcarra el que designó como ministro al defenestrado Heresi, un viejo peón del fujimorismo.

Así las cosas, el circo -nunca mejor dicho- de la justicia en el Perú se avecina por lo menos caótico. Hay movilizaciones nacionales convocadas mayoritariamente por fuerzas de izquierda y ciudadanía organizada para pedir la inmediata destitución de los magistrados y la reforma total del sistema judicial y político. Tal es el estado de desconfianza del pueblo peruano en sus autoridades.

Y por si a alguien le quedara duda de quién maneja los hilos en el Poder Judicial, en otro de los audios se escucha al inefable Hinostroza coordinando una reunión con una misteriosa “señora K”, lideresa de la “fuerza (política) Nº1”.

No sorprende que los únicos que duden de que la “señora K” es Keiko Fujimori y que la “fuerza Nº 1” es su partido, Fuerza Popular, sean los líderes de “Con mis hijos no te metas”, plataforma ultraconservadora que en medio del apocalipsis judicial lucha denodadamente por eliminar de la educación peruana la palabra “género” y su enfoque en los textos escolares. La corrupción y el fanatismo retrógrada de la mano, como siempre quiso la “señora K”.

 

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.