En España y en Europa el terrorismo yihadista procede de dentro

Ocurrió en los atentados del 13N en París y se repitió en los del pasado 22 de marzo en Bruselas, los jóvenes que supuestamente efectuaron los ataques habían nacido en suelo europeo, una tendencia que también se da en los detenidos en España: en Europa y en nuestro país "el terrorismo yihadista procede de dentro".
Operación policial contra el terrorismo yihadista en Ceuta en febrero de 2016. EFE/Archivo/Reduan
Operación policial contra el terrorismo yihadista en Ceuta en febrero de 2016. EFE/Archivo/Reduan

María López 

Hasta ahora, el terrorismo yihadista en España era exógeno, los atentados de 1985 (18 víctimas) y la masacre del 11 de marzo de 2004 en Madrid, con 191 personas asesinadas, fueron cometidos por terroristas que venían de fuera.

Pero desde 2013 el 45% de los detenidos por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista son de nacionalidad española, y de ellos el 40,05 % ha nacido en España, como sostiene un informe del Real Instituto Elcano, firmado por los expertos Fernando Reinares y Carola García-Calvo.

Algunos pertenecen a la segunda, o subsiguientes, generación de inmigrantes, un fenómeno que llega más tardíamente a España, donde los flujos migratorios han sido posteriores y hay menos población musulmana.

Carola García-Calvo explica a la Agencia EFE que son el colectivo más vulnerable a procesos de radicalización “debido a su juventud y sobre todo a que son generaciones que atraviesan crisis de identidad que les hacen más sensibles a la propaganda yihadista”.

La investigadora de Elcano, coordinadora del máster de Estudios sobre Terrorismo de la Universidad Internacional de la Rioja, sostiene que la mayor movilización se da paralelamente “a la emergencia del llamado Estado Islámico que precisamente les ofrece pertenecer a una única nación, la nación islámica”.

Una movilización creciente pero que sigue siendo una excepción porque los inmigrantes de segunda generación radicalizados son una minoría, como aclaró a Efe Luis de la Corte, doctor en Psicología y experto en terrorismo. Como García-Calvo, considera que el riesgo de radicalizarse viene de la ruptura de expectativas.

Una vulnerabilidad “que no es condición ni necesaria ni suficiente para que se produzca un proceso de radicalización” dice el experto del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Ambos especialistas sostienen que no existe un perfil de terrorista yihadista. Así, entre los terroristas existen situaciones socioeconómicas y niveles de estudios variopintos, por ello “no se puede hacer una correlación directa entre integración y temas económicos con implicación terrorista, indicó García-Calvo.

De la Corte destaca la importancia de los discursos de los reclutadores, que canalizan el malestar de estos jóvenes a través de dinámicas de radicalización.

En 2015, 75 personas fueron detenidas en España en 36 operaciones antiterroristas, cifra sin precedentes. Carola García-Calvo señala que estamos en un momento de “extraordinaria movilización yihadista” debido al conflicto de Siria y sobre todo al surgimiento del Estado Islámico (EI) “que ha generado una enorme expectativa de éxito como organización”.

Según el informe de Elcano el 100% de las redes interceptadas estaban relacionadas con el EI, con vinculación organizativa (91 %) o sólo ideológica (9 %).

Los yihadistas del Estado Islámico incluyen en su imaginario la cruzada de “la liberación de Al Andalus”, es decir la idea de restablecer el poder musulmán en la península. España tiene activado, desde junio de 2015, el nivel 4 de alerta antiterrorista, por el que se considera que el riesgo de sufrir atentados es alto.

García-Calvo subraya que los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado han adaptado su maquinaria antiterrorista ante las nuevas amenazas, y que están trabajando con eficacia, aunque indica que no existe el riesgo cero.

La investigadora considera que además de medidas policiales se debe trabajar en la prevención de la radicalización y en la detección temprana de individuos vulnerables, un trabajo que se hace desde primera línea, desde lo local.

España puso en marcha en enero de 2015 el Plan Nacional de Lucha contra la Radicalización Violenta. Ambos especialistas demandaron que se avance en su implementación y se dote de presupuesto.

Los planes europeos de prevención parten de la premisa de que la radicalización es un “síntoma del problema general de la integración sociopolítica de la comunidad musulmana”, explica De la Corte, un punto de partida que comienza a ponerse en cuestión.

El analista, que pertenece al Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), describe que además de buscar la integración, estos planes buscan “desarrollar contranarrativas; discursos que socaven y refuten los argumentos, imágenes y relatos que rodean a la ideología yihadista y que sirven de estímulo a la radicalización”.

La propaganda del EI es especialmente efectiva. Unos 5.000 de los 30.000 combatientes desplazados a Siria y enrolados en las filas del EI son europeos. Para García-Calvo “ningún otro conflicto había tenido esa atracción ni esa capacidad de llamada en suelo europeo”.

Estos datos acentúan uno de los retos a los que se enfrenta Europa, explica Luis de la Corte, el de los retornados de zonas de conflicto.

Estos retornados, que ahora son arrestados, volverán a la sociedad y en ese momento habrá que poner en práctica “programas de desradicalización” a semejanza de los que se dan en países islámicos. Además, se suscita el debate de si los retornados arrepentidos podrían ser “aprovechables como agentes de prevención contra la radicalización y para la desradicalización”.

Los países de la UE deberán dar respuesta a este desafío y a los que señala García-Calvo, compartir más y mejor información y, en España, aprender de los errores cometidos por otros países europeos y mejorar la integración y la prevención de la radicalización. EFE 

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