J. H. Elliott: “Desde los años de Pujol se falsea la historia en la escuela”

La caja 1492 del Instituto Cervantes guarda desde hoy un "buen reloj suizo" que el historiador británico John H. Elliott compró en 1946 gracias a la "cantidad respetable" de dinero que ganó con los derechos de autor de su primera obra, el cuento infantil "La ardilla bocaditos", que escribió con 15 años.
J. H. Elliott: “Desde los años de Pujol se falsea la historia en la escuela”

La antigua cámara bancaria acorazada de la sede del Instituto Cervantes de Madrid ha sido testigo hoy de un emocionado Elliot que, tras introducir su legado en ese cofre -cuya fecha coincide el descubrimiento de América- ha exclamado: “Lo recojo dentro de 20 años”, en 2037.

Pero antes de este momento, el primer hispanista británico (él prefiere historiador a secas)  ha explicado la “complicada historia” que ha llenado de motivos la decisión de legar el reloj suizo que lo acompaña desde que tenía 16 años.

Una historia que comienza en 1945, el año del final de la II Guerra Mundial. “Por aquel entonces era un alumno del King’s College y uno mis amigos se llamaba Julian Slade, quien tenía talento artístico. Los dos teníamos hermanos menores, él un hermano y yo una hermana y vimos que durante la guerra se publicaron relativamente pocos nuevos libros para niños debido, en parte, a la falta de papel para las editoriales“, ha relatado.

Al darse cuenta de esta realidad, ambos se pusieron a redactar e ilustrar, “Nibble the Squirrel” (“La ardilla bocaditos”), según ha descrito el propio autor: “Éramos perfectamente capaces de superar el nivel general y decidimos escribir un cuento para niños de unos 7 u 8 años, las edades de nuestros hermanos”.  El cuento aborda la historia de “una de esas ardillas rojas que todavía se ven en parques de Gran Bretaña y norte de Europa” que decide huir de las ardillas grises y marcharse al paraíso de las ardillas.  En su huida, el animal decide llevarse sus pocas pertenencias, entre las que se encontraba la más preciada, el cristal de la esfera de un reloj.  Presentamos el texto a una editorial que, ante nuestra sorpresa lo aceptó en seguida y en 1946 se imprimieron 10.000 ejemplares del libro”.

Con los derechos de autor de este libro, Elliott consiguió una “cantidad respetable” de dinero y durante su primer viaje al continente europeo, a Suiza, se compró un reloj como “recuerdo de la primera e inolvidable” obra de su vida de autor. “Los tiempos y las personas cambian. Yo no soy la misma persona que escribía cuentos en 1946, pero tal vez se vislumbra en el historiador que hoy deposita este reloj algo de ese joven que en tiempos tan remotos se empeñó en narrar la historia de una humilde ardilla en busca de una vida más feliz“, cuenta el historiador.

Defensor de que la historia consiste en el “constante diálogo” entre “cambio y continuidad”, John Elliott (Reading, Reino Unido, 1930) ha afirmado que a día de hoy sigue “luchando, explicando y analizando” el cambio y la continuidad de la historia europea, americana y, “ante todo, española”.

Llegó a la Historia de España precisamente por Cataluña.  Antes había hecho un viaje por la península Ibérica con unos amigos en los años cincuenta.  Al futuro Premio Príncipe de Asturias 1996 le sorprendió de aquella España atrasada, su gran dignidad ante la suma pobreza, ante el hambre, ante la dictadura…

En declaraciones a la Prensa, Elliot argumenta: “Todos los historiadores dedicados a este país cometimos el mismo error. No fuimos capaces de predecir el enorme cambio que se ha vivido desde 1978  hasta ahora.  No analizamos nuestra sorpresa, ni el impacto en el deseo de reconciliación que marca haber sufrido una guerra civil”.

¿Y cómo seguimos en el atolladero entonces?  ¿Sacando jugo al victimismo?  “Entiendo las razones que les han podido llevar hasta ahí. Sobre todo después de los años del franquismo. Pero no valorar el increíble cambio que se ha producido tanto en España como en Cataluña en los últimos 40 años, es un tremendo error”. Así estamos en un callejón sin salida.

Por ejemplo, la educación. A lo largo de los años ochenta, con las competencias en las escuelas en los años de Jordi Pujol, se ha trasladado a esas generaciones una falsificación de la Historia y una manipulación con tintes nacionalistas. Han escondido deliberadamente esas partes en las que es de justicia hablar del progreso”.

El contrapunto del nacionalismo español, tampoco ha ayudado mucho a equilibrar la balanza del sentido común, opina Elliott. “Se impone reconocer la diversidad como factor de enriquecimiento para valorar la unidad. Quizás fue hacer de menos implantar el término nacionalidades y no el de naciones”.

“Hay que reconocer ese carácter sin duda para Cataluña y el País Vasco, sobre todo. También es cierto que en el famoso debate del café para todos sobre las autonomías había que ofrecer algo más a estas comunidades tanto en términos económicos, como refuerzo cultural por el hecho de tener lengua propia y demás. Tampoco el federalismo es una vía para el profesor Elliott: “En España sería artificial en exceso, no vale”, declaró Elliot a los medios.

Con el autor de obras como “El Conde Duque de Olivares” o “La rebelión de los catalanes: un estudio sobre la decadencia de España (1598-1640)“,  el Instituto Cervantes pone en marcha también la “Tribuna del Hispanismo”, un nuevo foro de debate en el que participarán destacados estudiosos de la cultura hispánica. EFE/Doc

Publicado en: Protagonistas