Elecciones, ¿una salida también para Puigdemont?

Los partidos constitucionalistas vislumbran las elecciones regionales en Cataluña como desenlace a la crisis abierta por el desafío independista, ¿pero es esta también una salida para Carles Puigdemont?
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su vicepresidente, Oriol Junqueras, el pasado 10 de octubre.  EFE/Archivo/Alejandro GarcíaEl presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su vicepresidente, Oriol Junqueras, el pasado 10 de octubre. EFE/Archivo/Alejandro García

El presidente catalán, tras el referéndum ilegal del 1 de octubre y su comparecencia ante el Parlamento autonómico para asumir sus resultados y a continuación suspender los efectos de una declaración de independencia que no quedó claro si había formulado, se encuentra en una situación complicada.

Al seguir con el desafío independentista, el Gobierno central va asumir competencias de la Generalitat y Puigdemont, amén de las eventuales consecuencias que la aplicación de la ley pueda ocasionarle, perderá el poder que ostenta como presidente autonómico y verá su papel reducido a la resistencia frente al Estado.

Si diera marcha atrás y se sometiera a la legalidad de la Constitución y el Estatuto de autonomía, no solo afrontaría una fuerte contestación interna sino que perdería el apoyo de la CUP, la formación de izquierda radical y antisistema que apuntala su mayoría parlamentaria.

En este caso, la convocatoria de elecciones autonómicas sería casi obligada porque la coalición de gobierno, formada por el partido independentista de izquierda ERC y los secesionistas de ideología moderada de la antigua Convergencia, no tendría apoyos suficientes para mantenerse al frente de la Generalitat.

Puigdemont siempre ha descartado presentarse como cabeza de lista a unos futuros comicios, pero con o sin él su formación podrá esgrimir como capital ante sus electores haber cumplido el compromiso con la hoja de ruta independentista, solo frenado por los poderes del Estado.

A priori, la movilización de los seguidores independentistas, activada por la respuesta del Gobierno central, podría favorecer las posibilidades electorales de la coalición que actualmente controla la Generalitat, aunque las encuestas señalan que el gran beneficiado sería ERC, mientras que el PDeCAT, heredero de los convergentes, descendería a mínimos históricos.

En cualquier caso, la primera incógnita a despejar en caso de elecciones es si ERC y la antigua Convergencia mantienen la coalición con la que se presentaron en 2015.

Los constitucionalistas

Si como todo apunta, el Gobierno primero y luego el Senado ponen en marcha el artículo 155, la convocatoria en un breve plazo de elecciones autonómicas sería segurA. Aunque el Gobierno no lo ha confirmado, el PSOE y Ciudadanos han indicado que esos comicios se celebrarían el próximo mes de enero.

La disolución del Parlamento autonómico y la constitución de otro tras los comicios permitiría la formación de un nuevo Gobierno catalán y ofrecería una salida a la enquistada situación. Sin embargo, es posible que la vuelta a la normalidad dependiera de la correlación de fuerzas del nuevo legislativo.

En cualquier caso, por ahora no se conoce cuál sería la posición de los independentistas ante ese supuesto, en el que las elecciones autonómicas son convocadas por el Estado y no por el actual poder autonómico.