Elecciones generales: una sombra de ingobernabilidad

Se hablaba de jornada histórica, del inicio de un nuevo tiempo, de una nueva etapa política, de una jornada de cambio. Y la realidad es que las elecciones del 20 de diciembre han alumbrado un Parlamento mucho más fragmentado, han mordido con fuerza al bipartidismo y han trocado a los emergentes en emergidos.
  • El presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, se dirige a sus simpatizantes en el exterior El presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, se dirige a sus simpatizantes en el exterior de la sede de su partido en la calle Génova. EFE
  • Podemos Pablo IglesiasPablo Iglesias, candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno, durante su comparecencia. EFE
  • El presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, se dirige a sus simpatizantes en el exterior
  • Podemos Pablo Iglesias

José Miguel Blanco 

Pero lo que ha sembrado también es una sombra de ingobernabilidad desconocida en las últimas décadas de democracia. Por vez primera hay un riesgo real de que ningún candidato consiga los apoyos suficientes para ser investido presidente y eso conlleve a la repetición de los comicios. 

La alternativa a esa salida extrema no tiene más camino que los pactos. Unos acuerdos que han sido también necesarios en otras ocasiones pero que esta vez suponen un desafío ante el que muchos, pronosticando la venda antes que la herida, ya invocaban aquel espíritu de la Transición que permitió el entendimiento.

Hoy el reloj se pone en marcha. El tic-tac que auguró Pablo Iglesias para Mariano Rajoy como señal de una cuenta atrás para su salida de la Moncloa se pone en marcha.

No para que el presidente del Gobierno vaya haciendo las maletas, sino para que todos los partidos, después de sus palabras en campaña, ahora pasen a los hechos. Es hora de retratarse.

Rajoy ha ganado. Nadie puede ponerlo en duda al haber sido el PP el partido más votado. Pero en las concertinas de una dura legislatura, con medidas económicas que él mismo reconoce que han sido impopulares se ha dejado 63 escaños de su mayoría absoluta de hace cuatro años.

El PSOE ha logrado conservar su segundo puesto frente a la amenaza que representaba Podemos pero con el peor resultado de la etapa abierta con la actual Constitución.

Joaquín Almunia anunció su dimisión como secretario general del PSOE con un resultado de 125 escaños, pero las circunstancias son hoy bien distintas y permiten incluso a Pedro Sánchez albergar alguna esperanza de ser el sustituto de Rajoy en la Moncloa.

Y si ha habido unos grandes triunfadores de esta jornada han sido Podemos y Pablo Iglesias, que irrumpen con fuerza, con mucho que decir y planteando desde ayer por la noche, tras conocer los resultados, que el cambio en España debe evidenciarse en una reforma constitucional. 

Podemos ya pisa con fuerza el terreno de la casta, y Ciudadanos, con unos resultados menores a las expectativas que había levantado, consigue una notable representación con la que tendrá que demostrar a partir de ahora que este partido es más que una persona.

Si por las declaraciones previas se descarta una gran coalición tras los resultados de ayer, las alternativas son un Gobierno en minoría de Rajoy, una amplia coalición de izquierdas obligada a echar mano de formaciones como ERC o EH Bildu o la repetición de las elecciones. 

Va a ser una Navidad de contactos, de reuniones que se aventuran discretas en gran parte, de sondear posibilidades.

Fecha clave será el 13 de enero, cuando se constituyan las nuevas Cortes y se conozca la composición de las mesas del Congreso y del Senado de la XI legislatura. 

Si para entonces no se ha despejado la duda de quién tiene las principales bazas para hacerse con la Presidencia del Gobierno, esa jornada puede dar alguna pista.

En cualquier caso, si la legislatura pasada ha sido difícil por las consecuencias de la crisis económica, la que llega puede ser un calvario para el presidente y tendría su prueba de fuego en la aprobación de los próximos presupuestos.

Pero en estos momentos, hablar de esa etapa suena a política-ficción, pero en realidad está a la vuelta de la fiestas navideñas con un incierto resultado.

Los ingredientes de la negociación están servidos. La coctelera a punto para agitarse. El combinado resultante, toda una incógnita. EFE