FRANCIA ELECCIONES

El voto útil impone a Macron entre los socialistas

La percepción cada vez más arraigada de que Emmanuel Macron es el candidato con mayores opciones de derrotar a la ultraderechista Marine Le Pen en las presidenciales francesas está llevando a destacados representantes socialistas a anunciar su apoyo al joven exministro.
El candidato socioliberal a la presidencia francesa, Emmanuel Macron, durante una conferencia política en París.EFE/Yoan ValatEl candidato socioliberal a la presidencia francesa, Emmanuel Macron, durante una conferencia política en París.EFE/Yoan Valat

Enrique Rubio

Aunque el Partido Socialista ungió a Benoît Hamon como su aspirante tras las primarias de enero, el ala moderada no oculta ya su simpatía por Macron, pese a que este abandonó el Gobierno “in medias res” para lanzar su campaña en solitario.

El último peso pesado de los socialistas en anunciar que optará por el exministro de Economía ha sia el exalcalde de París, Bertrand Delanoë, una voz muy respetada aunque alejada ahora del primer plano.

“El candidato que se acerca más a mis convicciones de socialista, reformista, europeo y realista es Emmanuel Macron”, señaló en una entrevista con la emisora “France Inter”, antes de añadir que es partidario de “dar la mayor fuerza en la primera vuelta” a quien pueda “batir a Le Pen”.

La apuesta de Delanöe por Macron ha escocido en el entorno de Hamon por el prestigio moral que aquél conserva tras su paso por la Alcaldía parisina.

Y todo hace presagiar que la “deserción” del antiguo regidor no será la última: el diario “Le Figaro” apuntó que en los próximos días el ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian -muy cercano al presidente François Hollande y el mejor valorado del Ejecutivo- se sumará al carro “macronista”.

La victoria en las primarias de Hamon suscitó el recelo inmediato de quienes ven una quimera en propuestas como la de la renta básica universal y de quienes no le perdonan las zancadillas que puso como diputado rebelde a las iniciativas del quinquenio de Hollande.

Sin embargo, no ha sido hasta los últimos días cuando la sangría se ha hecho evidente. Antes de Delanöe ya expresaron sus dudas sobre Hamon otros como el presidente de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone; el ministro de Juventud y Deporte, Patrick Kanner, o el secretario de Estado de la Francofonía, Jean Marie Le-Guen.

Las encuestas se empeñan en dar la razón a quienes creen que Macron sería el mejor antídoto para evitar la llegada de Le Pen al Elíseo.

Mientras el disidente socioliberal ronda un 25 % de los apoyos, muy cerca de Le Pen en la primera vuelta, Hamon se encuentra a una distancia sideral que supera siempre la decena de puntos porcentuales (en torno al 13 %).

El candidato socialista pena para imponerse siquiera al aspirante de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, según esos sondeos, que no lo sitúan bajo ningún escenario en la segunda vuelta.

La fragilidad del conservador François Fillon por los escándalos de corrupción en que se halla implicado lo convierte en un aspirante en teoría vulnerable en una segunda ronda ante Le Pen, argumento al que también se aferran los nuevos “macronistas” para justificar su elección.

Pese a que el joven político, de 39 años, recibe “honrado” el respaldo de figuras socialistas, es consciente de que se trata de un arma de doble filo.

Sus rivales han tratado de encasillar a Macron como el heredero de las políticas del impopular Hollande, así que el aliento de los más cercanos al mandatario será utilizado para reforzar esa imagen.

Pero al exministro de Economía tampoco se le escapa que, en caso de éxito en las presidenciales, necesitará una buena relación con los socialistas para sacar adelante sus iniciativas en el Parlamento.

La celebración de elecciones legislativas en junio, sólo un mes después de que se elija al presidente -un sistema ideado precisamente para alumbrar un Parlamento afín al jefe del Estado-, da poco tiempo para que el movimiento fundado por Macron, “En Marcha”, pueda aspirar a una amplia mayoría.

Macron lanzó su plataforma hace menos de un año, en abril pasado. El 30 de agosto, abandonó la cartera de Economía, antes de postularse como candidato en noviembre.

En ese lapso mínimo de tiempo, ha levantado un movimiento que pretende ahora presentar candidatos en todas las circunscripciones de Francia, pero cuyo futuro electoral es incierto. EFE

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Publicado en: Análisis