El trabajo infantil en Bolivia: ¿Necesidad o esclavitud encubierta?

El debate en Bolivia sobre un nuevo código de protección de menores ha puesto en evidencia la precaria situación de los 850.000 niños que trabajan en el país, que exigen que no se les impida ganarse la vida.
Un niño indigena boliviano trabaja como vendedor ambulante. EFE/Archivo/Martin AlipazUn niño indigena boliviano trabaja como vendedor ambulante. EFE/Archivo/Martin Alipaz

Gina Baldivieso 

Decenas de menores trabajadores alzaron la voz en La Paz contra el nuevo “Código Niña, Niño y Adolescente” que debate el Parlamento, porque esta norma establece como edad mínima para trabajar los 14 años.

La normativa busca poner orden en un sector en el que planea la duda constante de qué niños trabajan por necesidad real, y cuáles lo hacen obligados por sus familias, lo que convertiría su actividad laboral en esclavitud infantil encubierta.

Los menores exigen que se respete su “derecho al trabajo” alegando que es su forma de subsistencia y que deben ayudar a sus padres porque viven en condiciones de pobreza.

A pesar de lo sorprendente del reclamo de los niños, se trata de una realidad que se ve a diario en las urbes bolivianas, donde es común verlos en las calles vendiendo caramelos, lavando parabrisas, haciendo malabares en las esquinas, limpiando calzados o ayudando a sus padres en quioscos y mercados. En el campo, niños y adolescentes ayudan en las actividades agrícolas o en el pastoreo del ganado.

En Bolivia hay 850.000 niños y adolescentes trabajadores, cifra que representa el 28 % de la población de entre cinco y 17 años, según el informe sobre la situación de los derechos humanos en Bolivia que la Defensoría del Pueblo presentó este mes. El 87 % desempeña oficios considerados peligrosos y un 77 % no es remunerado porque trabaja ayudando a su familia. 

El salario promedio mensual para los trabajadores de entre 5 y 13 años en el área urbana es de 43,5 dólares para los niños y 28 para las niñas, mientras que en el área rural, los niños perciben 37 dólares y las niñas, 25, según el informe de la Defensoría.

La norma que se debate en el Parlamento traza un plan para erradicar el trabajo infantil que incluye programas de protección y ayuda económica a los menores que viven en condiciones de pobreza. El código prohíbe 21 tipos de trabajo infantil considerados peligrosos o nocivos, entre ellos la zafra, la minería, los oficios en industrias y el servicio doméstico, porque en estos espacios están expuestos a agresiones sexuales, asesinatos, violencia y daños a su salud.

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