El Senado de EEUU autoriza fondos para la sanidad

El Senado de EEUU ha aprobado un proyecto de ley que puede permitir al Gobierno evitar la suspensión de pagos corrientes el próximo martes, en el que además suprime la polémica decisión republicana de privar de fondos a la reforma sanitaria.
La limusina presidencial aparcada en la entrada del Capitolio de Washington. EFE/Drew Angerer POOL[POOL]La limusina presidencial aparcada en la entrada del Capitolio de Washington. EFE/Drew Angerer POOL[POOL]

El proyecto legislativo volverá ahora a la Cámara de Representantes, donde el Partido Republicano tiene la mayoría por lo que podría no aprobarla.

La propusta del Senado recorta en un mes la autorización temporal de provisión de fondos, que antes abarcaba hasta el 15 de diciembre y ahora ha quedado limitada hasta el 15 de noviembre.

Problemas presupuestarios durante el mandato de Barack Obama:  

La redacción original de la Constitución de los Estados Unidos decía que sólo el Congreso, formado por la Cámara de Representantes y el Senado, tenía la potestad de pedir dinero en préstamo, posibilidad que le era negada al Gobierno encabezado por el presidente.

La situación cambió con la entrada del país en la Primera Guerra Mundial. La participación en el conflicto obligó a alcanzar un pacto que dio la posibilidad al Gobierno a endeudarse aunque bajo control del Congreso, que era quien marcaba el límite de la deuda.

Esta singularidad del sistema político estadounidense, que además exige que las decisiones del Congreso se tomen con el acuerdo de las dos Cámaras, ha sido utilizado por la oposición contra presidentes de colores opuestos que no contaban con apoyos suficientes parlamentarios.

El último presidente en sufrir este condicionante ha sido Barack Obama enfrentado por el control del déficit público con la Cámara de Representantes, en manos republicanas.

En julio de 2011, la falta de mayoría obligó al presidente a negociar con sus rivales un techo en la deuda de 16,3 billones para garantizar el funcionamiento de la administración.

En contrapartida tuvo que aceptar la “Budget Control Act” 2011 (Ley de Control del Presupuesto), que suponía una reducción del déficit de 1,2 billones de dólares en diez años.

Al finalizar el año 2012 se superó el techo marcado en el pacto y el país se vio frente a una situación bautizada por los medios de comunicación como “fiscal cliff” (abismo fiscal). En la práctica, la situación abocaba a una subida de impuestos, tanto para los trabajadores como para la clase alta, y u n drástico recorte del gasto público.

Las negociaciones para alcanzar un pacto fiscal se complicaron por la negativa rotunda de los republicanos a cualquier subida de impuestos. Aunque el 2 de enero de 2013 las partes acordaron situar en 450.000 dólares el límite para gozar de beneficios, la solución al problema fue sólo temporal.

Dos meses después, el 1 de marzo, ante la negativa de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes a aprobar los presupuestos presidenciales para 2013, Barack Obama invocó la figura del “sequester”.

El “sequester”, que implica una drástica reducción del gasto público, fue creado durante las negociaciones de 2011 en un intento de presionar a republicanos y demócratas.

Aunque el horizonte inmediato era descorazonador, ya que que los fondos del gobierno para el presente año fiscal expiraban el 27 de marzo, finalmente un día antes de acabar el plazo el presidente Obama firmó una ley que otorgaba financiación al Gobierno federal hasta el 30 de septiembre.

El temido “cierre del gobierno” implica la paralización de las actividades de muchas agencias y organismos gubernamentales, y que la mayoría del millón de empleados federales vean amenazados sus puestos de trabajo y sus retribuciones.

La falta de acuerdo presupuestario podría provocar una situación conocida como Goverment Shutdown (cierre gubernamental). Esto tendría importantes consecuencias en la economía de los empleados federales, en las del país y en el resto del mundo, muy sensible a los problemas que afectan a Estados Unidos.

La posibilidad del “cierre” dejó de ser una mera hipótesis debido a que los fondos del gobierno para el presente año fiscal expiraban el 27 de marzo de 2013. Sin embargo un día antes de que expirase el plazo, el presidente Obama firmó una ley aprobada en el Congreso la semana anterior que otorgaba financiación al Gobierno federal hasta el 30 de septiembre.  EFE/DOC

 

 

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