El Rey intenta impulsar presencia empresarial española en países del Golfo

El viaje del rey Juan Carlos a Emiratos Árabes Unidos y a Kuwait, encabezando una delegación española de la que formaban parte cuatro ministros y una quincena de empresarios, parece haber cubierto el objetivo de consolidar el flujo de inversiones entre España y estos dos países y de abrir nuevas posibilidades para la economía española.
El Rey Juan Carlos junto al emir kuwaití, el jeque Al Ahmad Al Sabah a su llegada a Kuwait en una visita oficial en 2008.EFE/Archivo/BallesterosEl Rey Juan Carlos junto al emir kuwaití, el jeque Al Ahmad Al Sabah a su llegada a Kuwait en una visita oficial en 2008.EFE/Archivo/Ballesteros

Carlos Moral 

Éste es el primero de los cuatro viajes que el Rey tiene previsto realizar a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en las próximas semanas y para contribuir a la recuperación de la economía española. Aunque se han alcanzado acuerdos sobre educación, defensa y justicia, el asunto central del viaje ha sido la economía. 

El propósito español era aprovechar la confianza que genera la figura del Rey en estos países y la buena relación que mantiene con sus gobernantes, para situar a las empresas españolas en posiciones de ventaja a la hora de conseguir contratos, vitales en construcción e ingeniería, sectores que afrontan una situación crítica en España. 

En Emiratos está prevista la construcción del metro de Abu Dabi (18 kilómetros), varias líneas ferroviarias, un hospital y un Distrito Cultural junto al museo Guggenheim, proyectos cuyo importe será de varios miles de millones de euros.

Las relaciones empresariales entre España y Emiratos son ya muy estrechas. Como ejemplo, el fondo soberano de Abu Dabi IPIC es propietario desde 2011 del 100 % de la petrolera Cepsa y la española Abengoa posee el 20 % de la planta termosolar Shams-1, la mayor del mundo, y se encarga de su gestión.

Sin embargo, ambos países mantienen un contencioso en relación con la empresa Masdar, que gestiona tres plantas termosolares en Andalucía y ha presentado una demanda de arbitraje contra España al sentirse perjudicada por el recorte de las ayudas a las energías renovables. 

En Kuwait la situación es semejante, y también ha crecido en los últimos años de forma exponencial la presencia de empresas españolas hasta alcanzar un volumen de negocio superior a los 1.200 millones de euros.

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Publicado en: Análisis