El relevo de Duran rebaja las tensiones en CiU por el proceso soberanista

El relevo en la secretaría general de CiU de Josep Antoni Duran Lleida en favor de su "delfín" en Unió, Ramon Espadaler, garantiza continuismo en la federación pero a la vez, al menos de entrada, servirá para rebajar las tensiones entre los dos socios de federación a cuenta del proceso soberanista.
Barcelona, 26.05.2014.- El presidente fundador, Jordi Pujol (c), junto a Josep Antoni Durán Lleida (i), y el presidente, Artur Mas (d), durante la reBarcelona, 26.05.2014.- El presidente fundador, Jordi Pujol (c), junto a Josep Antoni Durán Lleida (i), y el presidente, Artur Mas (d), durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Nacional de CiU. EFE/Archivo/Alejandro García

Mas y Duran han exhibido unidad al anunciar el relevo del democristiano como secretario general de CiU, que han querido enmarcar en la normalidad y que han desvinculado de la consulta soberanista, pero han dado pocos detalles sobre los motivos reales para tomar esta decisión.
Duran, tras firmar un programa electoral de CiU en que se mostraba favorable a una consulta por un “Estado propio”, cuestionó la estrategia adoptada por la federación tras el batacazo en las anticipadas elecciones catalanas -la federación ganó pero cedió 12 diputados- y el ascenso de ERC, partido que convirtió en uno de sus blancos pese a ser el socio parlamentario del Govern de Artur Mas.
La llegada de Espadaler puede dar un respiro a esta tensión, puesto que el actual conseller de Interior, que ya ejerció como número dos de la federación en la mayoría de los mítines de las elecciones europeas, es visto como una persona de tono conciliador, prudente en sus declaraciones y de confianza de Mas.
Sin embargo, el hecho de que Espadaler, que tiene 20 años menos que Duran, pase a ser secretario general de CiU no cambia en nada la estrategia de Unió en el proceso soberanista, que pasa por seguir apoyando la eventual cita del 9N y determinar el sentido de voto una vez ésta sea convocada, mientras que CDC, en cambio, ya se ha decidido por la independencia.
Duran Lleida continuará a la cabeza de Unió y como presidente-portavoz de CiU en el Congreso, además de mantener la silla en la ejecutiva de la federación en calidad de líder de UDC.
En el último año y medio, Duran ha hecho numerosas declaraciones en contra de la independencia de Cataluña y ha planteado como una posibilidad que la federación de CiU se rompa si ambos socios llegaban a la consulta con posiciones irreconciliables.
Las dudas han generado malestar en CDC y, en la mayoría de los casos, la mediación de Artur Mas ha sido imprescindible para calmar los ánimos entre los convergentes.
Pero, aunque el presidente catalán y Duran Lleida mantengan una relación cordial y permanente, ésta no ha estado absenta de tensiones.
El mismo Duran admitió públicamente que la relación entre ambos era “mejorable” y Mas ha explicado hoy que no siempre han estado de acuerdo en todo, pero que han sido capaces de llegar a pactos, como el de la pregunta de la consulta del 9 de noviembre.
Uno de los episodios que más incomodó a Duran, según fuentes de su entorno, fue el rechazo a “terceras vías” que verbalizó Mas en el Debate de Política General del Parlament de septiembre de 2013.
Duran está a favor de un modelo confederal y ya lleva meses expresando que se siente “atrapado” entre los que quieren mantener el statu quo e impiden la consulta y los que quieren la independencia de Cataluña, repartiendo así críticas tanto al Gobierno del PP y al PSOE, por un lado, como a ERC, apoyo parlamentario del Govern de CiU, por el otro.
Hace poco más de un año la escalada de tensión llegó hasta el punto de que Duran amagó con abandonar la secretaría general de CiU cuando, después de que tildara de “adversario” a ERC y que veía razones para aplazar la consulta más allá de 2014, dirigentes de CDC le riñeron por “generar dudas” en el proceso soberanista.
También ha tenido sus contratiempos con el conseller de Presidencia y dirigente de CDC, Francesc Homs, como en octubre de 2013, cuando públicamente se quejó de no haber sido consultado ni de haber recibido el “informe de deslealtades” del Estado elaborado por la Generalitat.
Poco después abandonó la presidencia de la Comisión Bilateral Estado-Generalitat, en beneficio de la vicepresidenta catalana, Joana Ortega (UDC). EFE

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