EL PSOE en su laberinto

La dimisión el pasado miércoles del secretario general del PSC, Pere Navarro, por los malos resultados de las elecciones europeas y las divisiones internas respecto el proceso independentista, así como la decisión de la presidenta andaluza, Susana Díaz, de no optar a la secretaría general del partido, ha agudizado la crisis en que se encuentra inmerso el PSOE desde las elecciones europeas.
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (i), y el diputado socialista, Eduardo Madina (d), en el Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Emilio NaEl líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (i), y el diputado socialista, Eduardo Madina (d), en el Congreso de los Diputados. EFE/Archivo/Emilio Naranjo

Antonio Soler 

Los malos resultados electorales trajeron consigo la dimisión de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la convocatoria de un Congreso extraordinario en julio próximo para elegir un nuevo responsable.

En un principio, la mayoría de los barones territoriales del PSOE, así como los expresidentes de Gobierno socialista, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, invitaron a la presidenta andaluza, Susana Díaz, la que mejor librada resultó de la contienda electoral, para que se presentara a dirigir al partido. 

Pero Díaz, que llegó a la presidencia del Gobierno regional andaluz tras la dimisión de anterior presidente andaluz, José Antonio Griñán, no tenía intención de competir con nadie. Su idea era dejarse querer para ser nombrada por consenso general, lo que atenuaría las dificultades de dirigir la región y el partido a la misma vez, tarea nada fácil y que le exigía un fuerte respaldo.

Entretanto, los cuatro aspirantes a las primarias planeadas por el PSOE para elegir al candidato a presidente del Gobierno, meditaron la estrategia a seguir al cambiarse la hoja de ruta.

Carme Chacón, exministra de Zapatero y aspirante al cargo, decidió reservarse para las primarias, en lo que parece ser un intento de no quemarse en pugnas innecesarias. En cambio, el joven diputado vizcaíno Eduardo Madina decidió ir a por todas y luchar por un congreso donde todos los militantes, y no solo los delegados, votasen a los distintos candidatos.

La persistencia de Madina y de otro joven diputado, Pedro Sánchez, en presentarse para dirigir el partido trastocó unos planes que pasaban por un congreso tradicional. 

Junto a Díaz, el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, otro de los aspirantes a presentarse en las primarias, declinó competir por la secretaría general del PSOE.

Nada más producirse la retirada definitiva de Patxi López, diputados y cuadros pidieron a la portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Soraya Rodríguez, que se presentara e hiciera de “tercera vía” entre Eduardo Madina y Pedro Sánchez, pero declinó el ofrecimiento.

Además de Pedro Sánchez y Madina, también ha decidido presentarse a la elección Alberto Sotillos, en nombre de Socialismo Democrático, un grupo de afiliados de base que aboga por “refundar el PSOE para devolvérselo a sus bases” y es muy activo en las redes sociales.

Madina, Sánchez y Sotillos reúnen un perfil similar. Son jóvenes, y vienen del ala “izquierda” del Partido. Completan el grupo de aspirantes a la secretaría general, al menos por el momento, José Antonio Pérez Tapias, de la corriente Izquierda Socialista, y el militante de la agrupación de Puertollano (Ciudad Real) Manuel Pérez García.

Si el detonante de todas estas cascadas de dimisiones y movimientos han sido los malos resultados electorales, lo que subyace debajo es la aparición con fuerza de una izquierda radical como Podemos que exige redefinir el mensaje socialista. 

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