El PSOE, cada vez más cerca de Ciudadanos y más lejos de Podemos

El PSOE se acerca a un acuerdo con Ciudadanos, al que espera sumar a PNV, Compromís, IU y Coalición Canaria, mientras sus negociaciones con Podemos permanecen prácticamente estancadas a un par de semanas de la investidura.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (i), el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en la gala de El líder de Podemos, Pablo Iglesias (i), el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en la gala de la 30 edición Premios Goya. EFE/Archivo/Juanjo Martín

Carlos Moral 

El avance en el diálogo tampoco garantiza que el líder socialista, Pedro Sánchez, sea el próximo presidente del Gobierno, puesto que en el mejor de los casos sumaría 143 votos a favor, con lo que necesitaría la abstención del PP o la de Podemos.

Pese al tiempo transcurrido desde que el 2 de febrero el Rey encargó formar gobierno a Sánchez, PSOE y Podemos no han iniciado las negociaciones, más allá del encuentro inicial entre el líder socialista y el de Podemos, Pablo Iglesias, y del intercambio de documentos con sus propuestas generales.

No parece reducirse la desconfianza que separa a ambos partidos, reforzada por episodios como el acuerdo de los socialistas con Ciudadanos para la Mesa del Congreso o la propuesta de un gobierno de coalición PSOE-Podemos, con reparto de carteras incluido, formulada por Iglesias tras su primer encuentro con el Rey, sin contar antes con Sánchez.

Y tampoco es probable que el documento presentado esta semana por Podemos contribuya a acercar las posturas para la negociación, puesto que sitúa como “imprescindible” la convocatoria de un referéndum en Cataluña durante la primera parte de la legislatura y reitera su exigencia de participar en un Gobierno de coalición en el que Iglesias sea vicepresidente.

La propuesta de Podemos, que incluye memoria económica, plantea reducir el objetivo de déficit fijado por la UE y situarlo en el 2,2 % en 2019 (el PSOE propone el 1 %) y aumentar en 96.000 millones de euros el gasto público en los próximos cuatro años, en el marco de un plan de bienestar social y modernización económica.

En este último punto, como en la reforma fiscal, que el PSOE también propone, aunque aún no ha concretado, y en materia de empleo, las posiciones de Podemos y del PSOE, aunque de momento estén alejadas, podrían encontrar terreno de acuerdo.

Pero el discurrir de los acontecimientos desde el 20 de diciembre parece indicar que, al margen de las negociaciones de investidura, socialistas y Podemos están jugando una batalla estratégica con la vista puesta en sus electores y en la que lo fundamental es acreditar que es el otro el que impide un “gobierno del cambio”.

Podemos sólo contempla dos opciones: o un Ejecutivo en el que participe de forma paritaria (recibió sólo 300.000 votos menos que el PSOE) o la oposición, porque de otra forma correría el riesgo de ceder la iniciativa a los socialistas en su disputa por un espacio electoral muy semejante.

En cambio, para el PSOE, la posibilidad de gobernar en solitario, con acuerdos a derecha o izquierda, es un escenario más cómodo que el de un Ejecutivo compartido con un socio que le imponga exigencias y ataduras.

Por otro lado, Podemos ha descartado desde el principio cualquier acuerdo en el que participe Ciudadanos, por considerar incompatibles sus políticas, y en los últimos días las negociaciones del partido que lidera Albert Rivera con los socialistas avanzan a buen ritmo.

Con el capítulo de regeneración democrática y lucha contra la corrupción prácticamente cerrado, además de acuerdos en materia de educación o para demandar a la UE la flexibilización de los objetivos de déficit, quedan pendientes, sobre todo, la política laboral y la fiscal. 

Si finalmente se produce, serán PP y Podemos quien determinen si hay o no nuevas elecciones. Rivera se ha aplicado a buscar la abstención del Partido Popular, pero las declaraciones de los miembros del Gobierno y el gélido encuentro entre Sánchez y Rajoy certifican que será difícil que lo consiga.

Quedaría así la pelota en el tejado de Podemos, que tendría que decidir si prefiere volver a las urnas o dejar gobernar a los socialistas, aunque luego realizara una frontal oposición a su Ejecutivo. EFE 

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