El polémico índice argentino tiene los días contados, pero no la inflación

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha puesto esta semana fecha de caducidad al polémico índice de inflación de Argentina, cuyos precios reales volverán a crecer fuertemente el año próximo, según el consenso privado.
Protesta de trabajadores del INDEC en Buenos Aires en 2009. EFE/Archivo/Cézaro De LucaProtesta de trabajadores del INDEC en Buenos Aires en 2009. EFE/Archivo/Cézaro De Luca

Natalia Kidd

El organismo internacional le dio al país suramericano plazo hasta finales de marzo próximo para presentar un nuevo índice de precios que sustituya al creado a inicios de 2007, cuando el Gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner introdujo cambios metodológicos en la medición de la inflación.

El directorio del Fondo reconoció en un comunicado el trabajo en marcha y la intención del Gobierno argentino de ofrecer un nuevo sistema de medición de precios que supere las “inexactitudes” de las actuales estadísticas.

Desde que se introdujeron los cambios metodológicos, la medición de los precios ha sido fuertemente cuestionada por consultores privados y por los propios trabajadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
La distorsión desde entonces entre los datos oficiales y los difundidos por privados llegó a ser de entre el doble y el triple entre unos y otros.

Estas diferencias impactaron en diferentes actividades de la economía, como las negociaciones salariales o los alquileres, que pasaron a regirse por índices de precios no oficiales, en medio de una total desconfianza sobre la fiabilidad de los datos del Indec.

Aunque sincerar los datos sobre la inflación podría ser un buen puntapié inicial para comenzar a normalizar las distorsiones de precios, un nuevo índice no bastará para frenar la inflación, que continuará en niveles altos, según proyectan las consultoras privadas.

De momento, los nuevos integrantes del equipo económico argentino no han dado demasiadas pistas de cómo piensan atacar el problema de la inflación. Sólo han manifestado su intención de sellar nuevos acuerdos de congelación de precios, pero medidas de este tipo no entusiasman demasiado, en vistas a los limitados efectos que han tenido hasta ahora para moderar las alzas.

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