El nacionalismo dice no a Sánchez y al centralismo de Rivera

La negativa de Pedro Sánchez al referéndum de autodeterminación en Cataluña encontró su equivalente en el no de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Democràcia i Llibertat (la marca nacional de Convergencia). El PNV también le negó su confianza.
Los diputados de PNV Aitor Esteban (c, abajo) y Pedro María Azpiazu (d), conversa, con el diputado de ERC Joan Tardá (2i) y Francesc Homs (i) al iniLos diputados de PNV Aitor Esteban (c, abajo) y Pedro María Azpiazu (d), conversa, con el diputado de ERC Joan Tardá (2i) y Francesc Homs (i) al inicio de la segunda jornada del debate de investidura del líder del PSOE, Pedro Sánchez. EFE

María López 

Pedro Sánchez se aleja de los nacionalistas al pactar con Albert Rivera, cuyas tesis de mayor centralismo y en contra del concierto vasco son conocidas. De poco valieron al socialista sus apelaciones a la unidad entre españoles.

Sánchez ofertó una reforma de la constitución en clave federal, “es mejor reformar la constitución y que los catalanes voten un acuerdo y no la ruptura”, sostuvo. El documento firmado con Ciudadanos no menciona nada al respecto.

La reforma constitucional no convence a los independentistas catalanes 

Las alusiones de Pedro Sánchez a una reforma de la constitución en clave federal -una oferta imposible según los catalanistas- y las que hizo en torno a la financiación autonómica fueron insuficientes para ERC y para Democràcia i Llibertat. 

Los dos partidos independentistas catalanes con representación en el Congreso de los Diputados, 17 escaños, habían anunciado ya su posición, que condicionaban a la celebración de una consulta de autodeterminación en Cataluña. La línea roja impidió incluso la negociación con el PSOE.

El debate en el Parlamento evidenció la profundidad de la ruptura. Para el convergente Francesc Homs Sánchez es una “mala copia” del presidente Mariano Rajoy mientras que Joan Tardá (ERC) sostuvo que “una unidad impuesta equivale a un maltrato, a una violación de los derechos”.

ERC ha hecho uso de la Cámara baja para insistir en su objetivo de separar Cataluña de España con la aprobación de las “leyes de desconexión”, entre las que ha Joan Tardá citó la de la agencia tributaria, la de la seguridad social y la de transitoriedad jurídica. Calificaron de “antiautonómico” el pacto PSOE-Ciudadanos.

Homs ofreció poner el contador a cero y negociar desde la premisa del referéndum. Algunos analistas destacan una mayor moderación por parte de los convergentes que hablaron sobre todo de soberanismo y no de independentismo.

Los partidos catalanistas y Ciudadanos son viejos conocidos porque Albert Rivera ha liderado la oposición al independentismo en Cataluña y las posiciones de unos y otros estén enfrentadas.  Rivera por su parte articula su propuesta política en la estabilidad y en la unidad territorial por lo que mientras que sea socio del PSOE el diálogo será complejo.

El nacionalismo vasco emplaza a seguir negociando 

La posición del PNV fue una incógnita hasta el final. Los analistas consideraban a los vascos un elemento clave en la investidura, pero lo cierto es que perdían influencia ante el plante que dieron a Sánchez tanto la izquierda como los catalanes.

Los seis diputados del PNV son insuficientes porque si nada cambia el “no” será mayoritario en la votación del próximo viernes. Sánchez había tratado de ganarse su favor dándoles un asiento en la mesa del Senado.

Sin embargo, los beneficios de posicionarse a favor del socialista Pedro Sánchez eran dudosos y se daban sobre todo en clave autonómica, pues los nacionalistas necesitarían del PSE para gobernar si quedan igualados con Podemos.

Finalmente el PNV se separó del PSOE por su pacto con Ciudadanos, con el que podrían coincidir en lo económico pero chocan en lo territorial pues el partido naranja cuestiona el concierto vasco (modelo de financiación). Aitor Esteban ha ofrecido pacto y diálogo si el PSOE llega a acuerdos con otros partidos. EFE