El movimiento sindical renace en Paraguay por su oposición al Gobierno de Cartes

Tener un enemigo común es un aliciente para olvidar rencillas y eso es lo que ha ocurrido entre los fragmentados sindicatos de Paraguay, que han entrado en escena con la huelga general del miércoles contra el principal plan económico del presidente Horacio Cartes.
Cartel llamando a la huelga general del 26 de marzo de 2014 en Paraguay durante una protesta por el transporte público. EFE/Archivo/Andrés CristaldoCartel llamando a la huelga general del 26 de marzo de 2014 en Paraguay durante una protesta por el transporte público. EFE/Archivo/Andrés Cristaldo

César Muñoz Acebes

La llamada Alianza Público Privada es el caballo de batalla del mandatario conservador, que mira a la iniciativa privada como motor de la economía y cuya meta con ese programa es captar inversión externa para mejorar las deficientes infraestructuras paraguayas.

A cambio, el plan otorga concesiones de carreteras, hidrovías y aeropuertos a empresas privadas, que se embolsarían las tarifas por su uso. El modelo se aplica ya en otros países latinoamericanos como Brasil, Chile, Perú, México y Colombia, apoyado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero la izquierda paraguaya lo ve como un plan de privatizaciones encubiertas. 

El paso de la ley por el Congreso el año pasado provocó protestas de algunos sindicatos estatales, pero no hubo una reacción unificada en contra.El ambiente ha cambiado cinco meses después tras la celebración de la huelga general, el miércoles, que constituyó la mayor movilización contra el Gobierno de Cartes desde que asumió su mandato el pasado agosto.

El movimiento sindical en el país es una sopa de acrónimos compuesta por grupos escindidos y rivales, cuyos dirigentes se sorprendieron a sí mismos al ponerse de acuerdo sobre la huelga.  

La huelga llegó tras un período de manifestaciones por temas puntuales en Paraguay, nunca masivas, pero bastante constantes, que acapararon titulares, primero contra la corrupción, especialmente en el Congreso, y luego contra un alza del 20% en el valor del transporte público.

El presidente Horacio Cartes ha respondido con un ramo de olivo, al convocar a los sindicatos a una mesa de diálogo sobre sus reivindicaciones, la mayoría de las cuales consideró “legítimas”.

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